La creación del Banco Popular no es un hecho aislado, desde el punto de vista de la economía social. Décadas anteriores, por ejemplo en Alemania, se habían impulsado proyectos exitosos de lo que en ese entonces se le llamó economía popular. El ideal era que la gente de menos recursos pudiera participar, en organizaciones financieras o empresarias, comerciales o industriales, en las actividades económicas de gran escala.
En Costa Rica, en la década de los sesenta y los setenta, se hicieron varios proyectos para la promoción de la empresa de carácter social. Esos esfuerzos lograron consolidar la empresa cooperativa que en el país ya tenía raíces bien firmes. Por otro lado, la economía solidarista, conocida en esa época como Plan Martén, también había logrado un amplio desarrollo en las empresas nacionales.
El 8 de mayo de 1966 llega al poder el profesor José Joaquín Trejos Fernández, un gran patriarca de la educación universitaria, con una aureola de gran conciencia nacional, preocupado, sin ataduras, por el desarrollo de todas las clases sociales. Había ejercido cargos en la banca central y en las entidades vinculadas a los salarios. De tal modo que estaba bien informado de lo que el país necesitaba para un equilibrado desarrollo y una adecuada distribución de la riqueza.
Uno de los mayores logros del Presidente Trejos fue precisamente la creación del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, que el 15 de julio de este año cumple justamente cuarenta años. Conforme a la ley que le dio vida a la entidad, el Banco, entre sus fines, es brindar protección económica a las y los trabajadores del país. En esta estrategia está implícita el fomento del ahorro, que es uno de los pilares del desarrollo social de Costa Rica. En materia de proyectos a la comunidad, el otorgamiento de créditos y financiamiento.
Uno de los cambios importantes que ha tenido fue en el 2000, cuando el Ahorro Obligatorio administrado por el Banco pasó a los operadoras de pensiones, conforme a la Ley de Protección al Trabajador.
El Banco con motivo de estas efemérides ha programado un conjunto de actividades, dentro de las cuales la primera ha sido una conferencia realizada el 7 de julio, para los periodistas regionales y nacionales. Se realizó en el Hotel Radisson. El conferencista fue el Lic. Ronulfo Jiménez, economista quien abordó el tema “El acceso al crédito de las micro y pequeñas empresas. ¿Por qué es tan difícil?”
Al enfocar su tema a las MIPYMES comentó que es un sector cuyo ingreso depende del esfuerzo por cuenta propia. Se busca mejoramiento del ingreso y la productividad, también crecimiento con equidad. En el sector informal, la economía no tiene capacidad para generar empleo formal y aquí la fuerza laboral crece más que las oportunidades productivas. Sin embargo, desde otra hipótesis, las MIPYMES es un sector que refleja la existencia de capacidad empresarial para aprovechar oportunidades productivas a pequeña escala.
Ahora bien, desde el punto de vista de las micro finanzas, la oficina de servicios financieros tiene sentido cuando hay capacidad empresarial para aprovechar las oportunidades productivas rentables. El problema micro financiero tiene sus bemoles, como bien lo dijo el Lic. Jiménez, pues el crédito es un instrumento valioso, pero tiene límites.
Abordó dos temas centrales más. Entre ellos, el acceso al crédito y el problema de la información. Es uno de los problemas de los mercados financieros. A veces los acreedores tienen información incompleta sobre los deudores potenciales. El acreedor requiere información del potencial deudor y sus actividades.
Otro tema tratado por el economista se refiere al costo de un préstamo. El costo para el deudor se basa en que éste tiene una toma del interés, más el costo de la transacción, que viene a ser el costo total de endeudarse. Y por el lado del acreedor, tenemos el costo de los fondos, más el costo de prestar, que nos da el costo total del otorgar un crédito.
En general, la conferencia estuvo muy interesante y en cuanto a los modelos de apoyo en este sector, el Lic. Jiménez elogió los implementados por algunas entidades financieras, como el caso del Banco Popular y de Desarrollo Comunal y sus programas de servicios de desarrollo empresarial, el cual además de crédito ofrece acompañamiento en todas las etapas de vida de las empresas.
El economista recomendó además la implementación de tecnologías crediticias para resolver los problemas de información que enfrentan los microempresarios, tales como fondos de garantía.
Se puede afirmar sin duda que el Banco Popular ha jugado un buen papel en la vida social del país. Su órgano de mayor jerarquía está integrado por una estructura representativa del sector social, sector cooperativo, cooperativas de autogestión, sindicatos confederados y no confederados, asociaciones del Magisterio Nacional, Movimiento Solidarita, y de los sectores profesional, artesanal, comunal y trabajadores independientes. Esto nos revela que los caudales del pueblo están a buen recaudo.