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CRÓNICA DE UNA GUERRA ANUNCIADA
En Honduras, era presidente don Mel Zelaya, ranchero que aún elegido por la derecha, giró a la izquierda y el día que se declaró seguidor de Hugo Chávez anunció que maestros cubano-venezolanos educarán a los niños hondureños. Gastó fondos públicos sin enviar presupuesto, insistió en hacer una consulta para su reelección, a la que se opusieron congreso, corte de justicia, procuraduría, iglesias católicas y evangélicas, prensa y más de la mitad de la población.
El 28 de junio el ejército que se opone a distribuir las urnas y papeletas impresas en Venezuela, decide derrocar a Zelaya, y mandarlo a Costa Rica en pijamas, pero vivo. La comunidad internacional apoya su regreso porque a nadie quiera volver a esos moldes, ya en nuestra memoria se habían borrado los golpes de estado de 1992 y 2002 en que fue protagonista Hugo Chávez.
29 de junio. “Si juramentan a Micheletti… lo derrocaremos, así lo digo”, dijo Chávez en una alocución televisiva “Haremos todo lo que tengamos que hacer para que Manuel Zelaya sea restituido en su cargo”.
1 de julio. La diplomacia internacional utiliza su máxima fuerza, los bloqueos económicos, los mismos que hacía un mes habían pedido eliminar a Cuba porque en medio siglo no había surtido efecto alguno. Micheletti, que cuenta con el apoyo de todos los poderes del país y su ejército, sólo ocupa esperar unos meses hasta que sean las elecciones (que ofreció adelantar), para devolver el poder a cualquiera que no sea Zelaya, y así, al dejar todo en manos de la democracia de nuevo, se acabarían las sanciones para Honduras.
5 de julio. Un avión venezolano, con órdenes de transportar a Zelaya a Honduras, entra por el sur del país sin ser detectado hasta que está en Tegucigalpa. Intenta sin éxito aterrizar, se generan violentos disturbios callejeros que cuestan la vida a un manifestante desarmado. Los demócratas del mundo se entristecen del resultado, mientras Chávez declara a la prensa que "este piloto de combate que enviamos, ha logrado lo que queríamos".
06 de julio, Nicaragua niega que esté desplazando tropas a la frontera con Honduras, por donde entró el avión de Zelaya el día anterior.
09 de julio. Estados Unidos deja el tema en manos de una mediación en Costa Rica, liderada por Oscar Arias. Se inicia un diálogo de sordos que no ofrecen ceder un ápice. Los presidentes no se hablan, delegan a unas comisiones de menor rango las pláticas.
10 de julio: Chávez mantiene a su vicecanciller acompañando a don Mel por tiempo indefinido a donde sea necesario: para ello Venezuela provee dos aviones de la petrolera estatal, con pilotos de la fuerza aérea, periodista y camarógrafo del canal oficial, asistentes y todos los gastos del periplo pagos por el gobierno. El único de los 8 pasajeros que no es venezolano, el señor Zelaya declara al abordar que "no hay injerencia de Venezuela en este conflicto".
11 de julio: Chávez considera la mediación en Costa Rica como un "craso error", "precedente nefasto” y sobre Arias “¡Qué horrible se vio a un presidente legítimo recibiendo a un usurpador". Ortega había negado al avión de Micheletti hacer uso del espacio aéreo nicaragüense para asistir a las conversaciones de paz.
Domingo 12 de Julio. Caracas, agencia EFE: En Aló Presidente Hugo Chávez asegura que "Zelaya reaparecerá en Honduras, en cualquier lugar" y dio a entender que su presencia en el país podría dar lugar a un movimiento cívico militar que tendría por objetivo crear una base de acción para recuperar el poder. Señaló que los militares golpistas no tienen el control absoluto de las fuerzas armadas y planteó que no serían extraños próximos pronunciamientos de oficiales en favor del derrocado Zelaya.
13 de julio, Micheletti anuncia que vuelve a las negociaciones y elimina el toque de queda; cada día que pasa se muestra más como un demócrata y consolida su gobierno. Desde Managua, Zelaya da ultimátum de una semana para que lo restituyan en el cargo, o “se considerará fracasada la mediación” y “se procederá con otras medidas”, pero no especifica cuáles serían sus acciones si deja de lado las vías diplomáticas. Hugo Chávez asegura que en Guatemala habrá un inminente golpe de estado, lo cual rechazan los ministros de ese país; si la idea no había surgido espontáneamente, ya está sembrada en la mente de los opositores.
El gran reto para Arias es que la OEA quiere restituir a Zelaya, solución tan legal y diplomática como absurda. ¿Cómo podría gobernar con todos los poderes en su contra? Si se mantiene Micheletti, las influencias del sur seguirán forzando a una guerra civil en Honduras. Una opción viable es que ambos desistan y acepten un tercero como líder de transición hasta las elecciones.
Es difícil pensar en un final feliz para esta historia pero mantenemos la esperanza. Hace 22 años dos super potencias patrocinaban la guerra entre 4 países, y aún así se logró un acuerdo. Aunque algunos vecinos metan más leña al fuego, en Costa Rica sí nos interesa promocionar la paz. Si esto puede salvar aunque sea sólo una vida humana, vale la pena intentarlo.
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