Histórico
Libro de Ufrán García: presidente Colper 1992
| Jueves 11 de Noviembre, 2010|
LIBRO DE UFRÁN GARCÍA: PRESIDENTE COLPER 1992
“Encaramado en la edad madura, espero no equivocarme al sospechar que resultará interesante –y ojalá útil –para usted, amigo lector, toparse con verdades que le extrajo a la vida este campesino, nacido en Naranjos Agrios de Tilarán e injertado en la capital para hacerse periodista. Doy gracias a Dios por permitirme entender que la verdad está hecha de retazos y por darme voluntad para hacer este humilde aporte”, Ufrán García MarínArmando Vargas Araya
Presidente Colper 1977
Hijo de Tilarán –el Tilawa de los aborígenes, lugar de vientos y de lluvias–, don Ufrán García Marín emigró a San José para, desde el periodismo, cultivar su vocación de escritor. Triunfó en sus propósitos, como lo testimonia en este libro en cuyos textos apunta, con su pluma sagaz, sensaciones, percepciones y opiniones sobre los temas que apasionan a los más de los costarricenses: el balompié, la política y la añorada vida campesina. Esta antología de sus artículos de prensa, engendrados a lo largo de tres décadas, refleja sus afanes ciudadanos de preocupación constante por el bien de sus semejantes.
Su espíritu de servicio se reveló muy temprano, desde los años de liceísta cuando presidió el gobierno estudiantil. Lideró iniciativas que trascendieron a la comunidad, trabajó en la biblioteca colegial y editó publicaciones juveniles. En 1977 me escribió una carta en la que manifestaba su deseo de colaborar en Noticias Monumental, órgano radiofónico de información y opinión que estuvo a mi cuidado por un lustro, el cual se escuchaba mucho así en los valles centrales como en las zonas más alejadas. El entonces obispo de la Diócesis de Tilarán, su ilustrísima don Román Arrieta Villalobos, me proporcionó buenas referencias sobre su carácter, talento y don de gentes. En cuestión de meses ya estaba en la capital, con el apoyo fraterno de otro destacado diarista guanacasteco, don José Manuel Peña Namoyure, hoy director de su propio periódico Anexión y del quincenario OjO.
Desde el inicio, don Ufrán mostró su forma de ser reservada y emprendedora, su capacidad de aprendizaje y de ejecución, su instinto campirano que hurga hondo, su habilidad innata de buen reportero curioso y persistente, la disciplina indispensable para sacar la tarea. Descorbatado siempre, camisas colorinas, pantalones vaqueros y botas rancheras, su indumentaria lo distinguía entre los colegas citadinos. Solitario aparente aunque pertinaz enamorado.
Trajo consigo el alma sincera, variedad tilaranensis. Sobre la ribera poniente del lago Arenal, donde el viento alcanza los 70 kilómetros, comenzó a descubrir los secretos de la vida. Pasó a la ciudad y ensanchó su mundo, sin olvidar sus raíces. Exploró las tierras caribeñas en oficios diversos, pero volvió al terruño. De ahí, a la capital.
Durante la insurrección sandinista halló los teléfonos privados del general Somoza y hablaba con él en su búnker de Tiscapa. Las grabaciones de aquellos diálogos telefónicos con el dictador eran favoritas de los radioyentes. Anastasio encontraba sugestivo el nombre Ufrán, de origen árabe por cierto. Una madrugada, logró romperle la coraza al hombre, lo puso a hablar de sus rancheras favoritas y lo hizo cantar “El Rey”. ¿Por qué no se conservan aquellas piezas radiofónicas de tanto contenido humano y valor histórico?
Noticias Monumental fue taller y escuela. No solo se trabajaba, también se aprendía. Entre otros, salieron de aquel semillero Sergio de Castro Lopes, brasileño, afincado en Nicaragua; Isabel Ovares, directora de las revistas del Grupo Nación; Patricia León, directora de prensa del IICA; Luis Sáenz Zumbado, ahora abogado; Rogelio Benavides Rivas, director de Benapres y editor de Tía Zelmira; Marlene Cambronero, copropietaria de la agencia Edilex; Alejandra Fernández, productora de programas educativos de TV; Nivaria Perera, directora de prensa de diversas editoriales; María Elena Carvajal, especialista de El Nuevo Herald (Miami) en economía y finanzas; Marta Núñez, diplomática de carrera; Wilfredo Chacón Serrano, exjefe de Acan-Efe; Marco Aurelio Salazar Chinchilla, quien fuera redactor de La Nación y de Excelsior. Profesores universitarios León, Ovares y Sáenz, éste director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Latina.
La carrera profesional de Ufrán es impresionante. Permaneció seis años en la Monumental, donde fue redactor y editor. Pasó luego a las agencias internacionales de noticiosas IPS, Notimex, Reuters, DPA y AP. Lleva una década como editor en el diario La Nación. El gremio de sus colegas lo elevó a la presidencia del Colegio de Periodistas; también presidió la Federación de Colegios Profesionales.
Los ensayos periodísticos recogidos en estas páginas dan fe de su lealtad con la tierra que lo vio nacer y lo nutrió en las primeras etapas de su singladura vital. Las añoranzas del campo, de la naturaleza y de la familia crecen conforme aumentan los años de separación de aquella patria rural en que se arraigan tanto los valores del ser costarricense. Probó suerte con la lotería de la política y comprobó que en ese ámbito se requieren mucha plata y muchas ganas. El fútbol le interesa desde güila y aún escribe, de cuando en vez, sobre el deporte nacional. A través de las facetas variadas que son estos textos, se vislumbra la persona buena, el ciudadano consciente, el periodista inquieto que es don Ufrán.
Padre de siete hijos, ha cultivado muchos árboles. Pero algo faltaba para culminar su recorrido terrenal. Dijo José Martí: “…infeliz el viejo que no ha cumplido el precepto del árabe: este hombre no ha hecho un libro, no ha plantado un árbol, no ha criado un hijo”.
Deseo todo el éxito a este libro de mi amigo y colega don Ufrán García Marín, el cual se lee con deleite y provecho.
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“Encaramado en la edad madura, espero no equivocarme al sospechar que resultará interesante –y ojalá útil –para usted, amigo lector, toparse con verdades que le extrajo a la vida este campesino, nacido en Naranjos Agrios de Tilarán e injertado en la capital para hacerse periodista. Doy gracias a Dios por permitirme entender que la verdad está hecha de retazos y por darme voluntad para hacer este humilde aporte”, Ufrán García Marín