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QUIÉNES PRETENDEN LEGALIZAR LA DROGA
Claro González Valdés, MBA
Carné 7
Desde hace ya varios años, grupos o países relacionados con el negocio de las drogas, vienen tratando de legalizar la producción, mercadeo y consumo de ese azote que sufre hoy la humanidad.
Desde luego porque hoy es el mejor negocio del mundo para hacer dinero rápido. Con este negocio, a costa de la salud de los pueblos, se levantan grandes condominios, edificios de muchos pisos, se forjan grandes empresas, se construyen grandes cadenas comerciales y con esas grandes fortunas, los capos del negocio siguen apareciendo en los medios de comunicación como si fueran personas honorables.
Allá por los años 70’s estaba yo destacado como periodista de la Revista Viajes en Colombia (principalmente Cali, Medellín y Bogotá) y fue en ese entonces cuando comenzaba a aliarse la guerrilla con la droga y así se le llamó narco-guerrilla. Ahora la droga se ha aliado con el lavado de dinero, o el candoroso nombre de legitimación de capitales.
El problema es que ese narcolavado se ha infiltrado, en muchos países, en la política y la política está vinculada a las grandes élites de poder, y como son éstas las que nombran en los parlamentos a la judiciatura, el silogismo nos dice que la problemática se torna muy compleja y muy difícil combatir.
El abanderado en Colombia para legalizar la droga, al comienzo de los 70’s, fue el abogado, economista y político del Partido Liberal, Ernesto Samper, con el apoyo de la ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras), de la cual era dirigente y Presidente. Claro, Colombia es el primer productor de droga del mundo (más del 60%). Samper llegó a Presidente de la República en el período 1994-1998. Nunca se pudo quitar el estigma de que llegó a la primera magistratura con el apoyo del Cartel de Cali, no obstante que combatió la guerrilla y la droga.
La iniciativa de despenalizar la droga en Colombia, desde un principio, encontró afortunadamente la resistencia, ayer como hoy, de los Estados Unidos, país perjudicado por el alto consumo que daña su población. También encontró la resistencia del periódico El Tiempo de Bogotá, uno de los diarios de mayor prestigio de América Latina. Afortunadamente también se enfrentaron vehementemente contra la legalización de la droga los ilustres mandatarios Julio César Turbay Ayala (1978-1982), muy conocido en Costa Rica, Belisario Betancur (1982-1986) y Virgilio Barco (1986-1990).
Con esos enfrentamientos y mucha resistencia ciudadana, el tema de la legalización de la droga se fue diluyendo en Colombia y por lo mismo en otros países de América Latina. El Expresidente Uribe ha opinado que la legalización de la droga no disminuye la violencia, como algunos piensan y sostiene que es cuestión de fortalecer valores e intensificar el combate con la autoridad. Él rechaza la propuesta.
Ahora se ha vuelto a hablar del tema porque el Presidente de Guatemala, Sr. Otto Pérez, un General que no sabe de estas cosas, lo ha puesto de nuevo en el tape. Por dicha han rechazado de plano la propuesta los presidentes Mauricio Funes (El Salvador), Porfirio Lobo (Honduras), Daniel Ortega (Nicaragua) y Ricardo Martinelli (Panamá). De Centroamérica solo la Presidenta de Costa Rica está de acuerdo en conversar sobre el tema. A la reunión ad hoc en Guatemala ni siquiera asistieron los mandatario Funes, Lobo y Ortega. Lo extraño es que en estos afanes del de Guatemala, anda por ahí otro colombiano, el Expresidente César Gaviria, como miembro de una tal Comisión Global sobre Política de Droga. Es alentador sin embargo que el Presidente Juan Manuel Santos de Colombia no está de acuerdo en apoyar la peregrina propuesta del Presidente de Guatemala.
Es probable que muchas políticas diseñadas para combatir la droga no han funcionado, pero no porque esa políticas sean malas o nugatorias, sino porque en muchos casos, en nuestros países muchos de quienes están obligados a luchar contra las drogas, son los primeros en tender la mano para forjar sus fortunas, y con el dinero sucio (que para algunos no es malo en sí) son los primeros en doblar la cerviz. Sin embargo, en nuestros países quedan autoridades honorables (policías, investigadores, jueces, por ejemplo) que cumplen con su deber y no se agachan, aunque en muchos casos la judiciatura suelta a los traficantes o narco-lavadores. Costa Rica, gracias a las autoridades, con las excepciones de la naturaleza humana, ocupa en el mundo, el primer lugar en la destrucción de marihuana..
Con la legalización de la droga, que no será gratis, estaría protegida por ley toda la cadena del narcotráfico. Desde el que consume, pasando por el distribuidor, hasta el productor en gran escala tipo Pablo Escobar Gaviria quien, siendo el “zar de la cocaína” y líder del crimen organizado, llegó a diputado al Congreso de la República.
En Colombia el Ministro de Defensa de Samper fue condenado por narcotráfico. En Costa Rica han sido condenados exdiputados, altos personeros de las finanzas y empresarios de gran influencia. Esperamos la lucha en contra de la legalización de la droga, por parte del IAFA, Ministerio de Salud, RENATA y de los ciudadanos defensores de nuestro pueblo y desde luego de nuestra Presidenta de la República, quien aquí debe ser también “firme y honesta”.
Alguien me dijo que en Europa (Holanda y Suecia) legalizaron la droga y hay menos gente en las cárceles. Claro los narcotraficantes andan en las calles comerciando la droga con el respaldo de las autoridades. Se puede apreciar cuántos profesionales eminentes han caído en desgracia por culpa de las drogas. Puede ser en Holanda, Suecia o Costa Rica, usted pude ver hombres o mujeres enjutos, o enjutas, con los ojos saltados, que se le ponen al frente, se hincan, le ponen las manos en plegaria y le piden una limosna con una oración que más parece un susurro.
Esas personas, antes profesionales, son hoy pobres piltrafas humanas. Caídos en la miseria, sin prestigio ni crédito para la droga. La droga daña cuerpo, cerebro y alma.
Muchos los encuentran, ajusticiados, en un guindo con tres balazos en la sien. En el comercio de la droga si no paga muere. La Ley de la Droga, escrita en piedra, es inmutable: si sale de la droga, muere, y si está mucho tiempo dentro, muere.
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