Domingo 18 de Noviembre, 2018
Histórico

Giannina Segnini Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez

Viernes 8 de Febrero, 2013
 
 GIANNINA SEGNINI PICADO PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO

En el 2009 Primera Plana publicó una entrevista con Giannina Segnini, jefa de la Unidad de Investigación de La Nación y galardonada con el Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez, el pasado 7 de febrero.

En la entrevista la periodista habló con el estudiante de periodismo, Juan José Gutiérrez, en ese entonces, rompiendo su reconocida reserva para hablar de ella misma, conversó abiertamente acerca de su pasión por la investigación que la lleva a develar el caso Caja-Fischel y por el grupo U2 que la convirtió en centro de polémica ese mismo año, a continuación reproducimos esa entrevista intitulada "No hay nada difícil de conseguir".

 
Juan José Arce Vargas (*)
prensa@colper.or.cr

-¿Cuál es el sello característico de Giannina como persona?
 
“A ver…persistente y obcecada”. Normalmente me apasiono mucho por determinados temas, en el trabajo me pasa muchísimo y en el plano personal, que casi no tengo (ríe), también. Me gustan las cosas complicadas y tratar de desenmarañarlas.
 
¿Cuál persona ha sido el modelo a seguir en su vida?
 

 

No creo que tenga un solo modelo. He tratado de absorber lo mejor de lo que he tenido al lado y en mi infancia mis papás me marcaron mucho. Mi mamá en cuanto a la persecución de metas y el tema del estudio; mi papá con su sabiduría excepcional me transmitió muchas cosas. En el curso de la vida ahí te vas encontrando gente que te va guiando. Cuando ingresé al periódico, Marcela Angulo-que era Subdirectora- fue de las primeras maestras que tuve aquí (La Nación); en la Universidad, Lafitte Fernández me dio un curso de periodismo investigativo y eso me terminó de confirmar que era lo mío.
 
¿Cómo era de estudiante en la escuela y el colegio?
 
Muy inquieta. Me gustaba mucho explorar, retar… tenía una dualidad bien extraña, porque no era la típica “nerda”, me iba súper bien, notas de 100; pero, andaba con la “chusma” (ríe), entonces era una dualidad rara. Me encantaba estudiar y aprender, pero por el placer de hacerlo, no por demostrar nada ni por prestigio.
 
¿Cuál es el recuerdo más grato de su niñez?
 
-Suspira, piensa y responde:

Giannina Segnini


Cuando se inauguró el teatro Melico Salazar,  estaba en un coro infantil que cantó en la ópera Carmen. Tenía 9, 10 años… Me contaron que el Presidente de la República, Rodrigo Carazo, estaba viendo la ópera desde un palco, entonces me escapé del camerino, me fui directo hasta el palco y habían dos tipos ahí y les dije que quería hablar con el presidente. Seguro les dio gracia porque era muy niña y terminé viendo la ópera en los regazos de Carazo, pero no le dije nada a mi papá y a mi se me había olvidado que andaba con alguien y estaba como loco buscándome. Finalmente, cuando me encontró, lo que más me gustó no fue estar en los regazos del presidente, que era la gran hazaña, sino que papi no me regañó ni me censuró, y más bien ese día me reforzó de que nadie me intimidara. Me gustó el abordaje de él, porque no fue el típico papá censurador que no lo deja a uno explorar.
 
FASCINACIÓN POR IRLANDA Y U2

La actitud exploradora de Giannina es en el pleno sentido de la palabra. Cada vez que tiene un espacio libre en su ajetreada agenda le encanta “perderse”, viajar, conocer sin saber a dónde la lleva el destino; a dónde llegará, sin saber qué le espera y explorar qué hay en esa frontera o lugar .Le atrae mucho todo lo que tenga que ver con la isla europea de Irlanda, además es fan número uno de la famosa banda de rock de ese país, U2
 
“Siempre he tenido una fascinación con Irlanda y siempre quise ir. Una vez me fui a ´mochilear` ahí por un mes y me gustó mucho porque es un país que combina lo mejor de los latinos con lo mejor de los europeos. Me encanta lo nostálgico del verde intenso con la niebla y el frío de sus paisajes”.
 
Si en usted existe el tiempo libre ¿Qué le gusta hacer?
 
Me voy a meter a la montaña siempre. Me encanta salir sin saber a donde voy, sin planificar. Vacaciones significa salir y no planificar; llego a algún lugar sin tener reservaciones ni nada. Es mi otra pasión después del periodismo, explorar sin ningún plan de nada, como cuando me fui a Irlanda o a cualquier otro lugar.
 
Sabemos que le apasiona mucho Irlanda, pero ¿qué otro rincón del mundo le gustaría conocer?
 
“Uuuu, ahí tengo una lista de 4 páginas”. Me gustaría conocer muchos lugares, es lo que único que planifico (lista de lugares). Vivo intensamente el trabajo de una forma desgastante y lo que me queda es para la familia, entonces e ido intentando sacar tiempo para mi y perderme, por lo menos una vez al año sola a algún lugar del mundo, de ahí los viajes a Irlanda y Europa. Ahora tengo pendiente ir a Grecia y Turquía; quiero ir a Líbano a ver los Cedros. De momento son esos lugares, pero el que más me ha gustado es Irlanda.
 
¿Cómo es Giannina fuera de las salas de redacción?
 
Estoy tratando de conocer todo el país (Costa Rica) a poquitos. Los fines de semana cuando no tengo nada que hacer, me voy hasta donde llegue sola. Me encanta viajar sola, prefiero eso sobre todas las cosas; me encanta mi yo con yo. En los primeros años no tenía vida del todo, pasaba aquí (La Nación) 20 horas...Vivo muy rápido, trato de hacer muchas cosas a la vez y eso me despeja.
 
¿Qué tipo de música le gusta?
 
U2 (responde inmediatamente sin titubear y ríe) “Soy fan de U2”. Bueno, el rock.
 
¿Por qué U2?
 
En los años ochentas un tío andaba en Inglaterra y se trajo el primer disco de ellos, o cassette mejor dicho. Lo copié y empecé a escucharlo; me gustó tanto que mandé por correo cartas y cartas para pedir todos los siguientes discos. He ido a dos conciertos y ahora voy a Barcelona a ver el primer concierto de la gira. El flamenco me gusta también.
 
UN RETO A LO IMPOSIBLE

Miedo es sinónimo de reto para Giannina, ese pensamiento es el que la ha hecho salir adelante; sus miedos son superficiales, no es lo que a la gente comúnmente le teme. Es madre de dos hijas (Fiorella y Carolina) y un hijo (Santiago) a los cuales ha hecho “tremendamente independientes”.
 
La entrevista fluye y se nota cómoda, sin embargo, lo de inquieta de verdad lo lleva desde niña, porque movía mucho sus manos, su silla, se inclinaba hacia la mesa y cruzaba las piernas cada instante…
 
-¿La mejor película que haya visto?
 
--“Michael Collins”. “Qué necia yo con Irlanda” (ríe). Es la historia de la revolución en Irlanda; había leído mucha literatura irlandesa, pero no había entendido el conflicto político hasta que vi esa película. 
 
-Si su vida fuera una película ¿Qué título le pondría?
 
-Hace una pausa, frunce el ceño, se toca la cabeza, cruza las piernas… Piensa mucho y ríe diciendo: “mmm..... Espérate a ver… es que qué complicado, con costos titulo el periódico todos los días y ¡ahora imagínate titular mi vida!…ay Dios mío”.
 
Le decimos que se tome su tiempo. Se pone inquieta y se esfuerza mucho por pensar. Coloca sus manos en su barbilla, mueve los labios. Finalmente, después de unos 45 segundos responde:
 
--“No tiene nada artístico, pero estoy tratando de que sintetice mi vida…” ´Un reto a lo imposible`, algo así.
 
-¿Libro que más haya disfrutado?
 
--Son varios, hace poco me terminé “El cartel de los sapos”. No me gusta leer cosas muy “Light”. El que más he disfrutado se llama “La batalla”, de un autor francés que no me acuerdo del nombre. Es la historia de la primera batalla que pierde Napoleón en Austria, un relato histórico de la guerra realmente bien escrita. Me gusta mucho la novela histórica.
 
Si fuera un color ¿Cuál sería?
 
Azul, porque es intenso y cálido a la vez.
 
¿Qué la hace enojar?
 
La incompetencia, la mediocridad y la lentitud; no las soporto. Me cuesta entender que alguien escatime esfuerzos para lo que tiene que hacer toda su vida, o que lo haga con desidia. La actitud de autómata, de desidia, es lo que más me enoja.
 
¿De cuáles temas evita conversar?
 
De temas domésticos, no los soporto; “de que si las cortinas van con los sillones; de que si ir de “shopping…”. De todo lo que hablan las ´viejas`. Lo que regularmente son de temas femeninos no me gustan, por eso no voy a tes de canastilla, nunca en la vida, ni al mío (ríe)”.
 
 
Entonces ¿de qué le gusta conversar?
 
De cultura, de sitios, viajes, de política y actualidad…

 
¿A qué le teme en esta vida?
 
A los ratones (Je). Sonará raro, pero no le tengo miedo a nada de lo que normalmente a uno debería tenerle miedo. Naturalmente las cosas que generan miedo a mi me generan coraje, las transformo en un reto. Tal vez, el miedo máximo es no valerle por mi misma, quedar dependiendo físicamente de alguien; y el peor de todos los miedos: perder la capacidad mental, como el Alzheimer, porque las enfermedades mentales son muy incomprendidas.
 
¿Cómo ser una buena periodista y una buena madre a la vez?
 
“Si averigua me cuenta” (Risas). Según mis hijos, dicen que soy una buena madre, no sé si lo he logrado hacer bien, parece que sí porque van bien. Los he criado de una manera independiente, por ejemplo, yo no tengo la menor idea de que están viendo en clases, si tienen exámenes; nunca me entero de qué hacen. Se sienten orgullosos de que es producto de su esfuerzo y no porque su madre que anda detrás de ellos, trato de concentrarme en las cosas más sensibles para ellos y aprovechar el tiempo. Es difícil, a veces pasa una semana y no los veo por el trabajo.
 
EN LA LABOR PERIODÍSTICA

Giannina SegniniSegnini, es quizá una de las mejores periodistas de investigación en Costa Rica. Trabaja en La Nación desde hace 15 años y hace pocas semanas la nombraron Jefa de redacción. Bajo su coordinación en el 2004, desenmascaró dos de los actos de corrupción con más impacto en los últimos años de la vida política nacional. Tales son, el caso de unos pagos al expresidente Rafael Ángel Calderón como parte de una venta de equipos médicos a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) gestionados por la Corporación Fishel; es el caso CCSS-Fishel. Y el otro es el caso ICE-Alcatel, que llevó a renunciar al expresidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez de secretario general en la Organización de Estados Americanos OEA, por haber recibido comisiones ilegales provenientes de la empresa francesa Alcatel por una licitación de 400.000 líneas telefónicas celulares.
 
Su ímpetu y olfato periodístico la llevaron a ganar en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo, Jorge Vargas Gené; el Premio Ortega y Gasset, otorgado por el diario El País de España; el Premio a la mejor investigación de un caso de corrupción, del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS); y una mención especial en los premios Maria Moors Cabot, concedidos por la Universidad de Columbia, Nueva York.
 
El periodismo investigativo es su pasión; explorar y dar terreno a lo que parece imposible de probar. Da seminarios de esta rama en Universidades de América Latina y España.
 
-¿Qué la inclinó hacia el periodismo?
 
Dice mi mamá que lo primero que leí fue La Nación cuando tenía cuatro años, porque ella me enseñó a leer. Me cuenta que me frustraba no entender los garabatos que veía o ver a la gente leer, entonces que desde pequeña me enseñó. Lo primero que leí fue “Se quemó La Gloria”, que fue un titular de La Nación de hace muchos años (setentas). A partir de ahí, lo primero que empecé a leer fue el periódico y siempre sentí una inclinación total a estudiar periodismo. No tenía un referente en ese momento, pero fue muy natural.
 
-¿Cuando era niña soñaba con lo que es ahora?
 
Así, no. Nunca visualizo los factores que vienen con determinado logro, a mi lo que me gusta es el proceso. Siempre supe que quería esto y que lo iba a hacer, pero no lo visualizaba.
 
-¿Cuál es la experiencia más grata que recuerde como periodista?
 
-Piensa, suspira y dice “son varias. Hay algunas que están debajo del tapete”.
 
--Siempre la más grata, es el momento clímax. Cuando después de cuatro meses de estar tratando de probar algo que uno sabe que es cierto y no se puede, se encuentra el documento clave, determinante para decir “sí, tenía razón, era cierto”. No hay nada, ningún premio, felicitación… que se asemeje a lo que se siente en ese momento.
 
Giannina Segnini, Ernesto Rivera y Mauricio Herrera-¿Qué sentimientos la rodeaban mientras realizaba las investigaciones CCSS-Fishel e ICE-Alcatel?
 

--De incredulidad total. No funciono persiguiendo personas ni tratando de botar ministros o presidentes, sino el objetivo siempre es documentar un hecho. En el caso de los expresidentes fue un dominó, empezamos a jalar un hilo; salía una cosa, y luego la otra. Noticiosamente era golpe tras golpe, y cuando ya íbamos por Miguel Ángel casi hubiera querido que fuera mentira, era decepción e incredulidad total, porque la verdad no daba a fe a lo que estaba viendo. Todo lo que uno pensaba de cómo había funcionado el país en los últimos años, se te cae en frente de los ojos.

-¿Cuál es el secreto de una buena investigación periodística?
 
--La planificación es muy importante, definir una hipótesis claramente desde el principio porque sino es navegar sin brújula.
 
-¿Qué sintió usted, al ver a Miguel Ángel Rodríguez bajando del avión esposado, entrando a la perrera?
 
-Piensa…
 
--Lloré de impresión, me conmocionó. No podía creer a que punto habíamos llegado al ver al Secretario General de la OEA bajar de un avión esposado.
 
-Pero ¿No es ningún sentimiento de culpa?
 
--¡Ah jamás! Eso es lo último, porque tengo total tranquilidad de que todo lo que hemos hecho son relaciones de hechos, no hemos hecho nada de juicios mediáticos ni nada de esos cuentos. Hemos expuesto hechos que se están confirmando día tras día de lo que hemos revelado.
 
-¿Recibió algún tipo de amenaza luego de que se destaparan los casos de corrupción que usted tuvo al mando?
 
--Sí he recibido amenazas, pero no puedo decir que directamente relacionadas con el caso de los expresidentes. Es que hubo un momento luego de eso que tuve unas investigaciones abiertas de las que recibí amenazas, pero no puedo estar segura de dónde provenían.
 
EN LOS ALBORES DE LA EXCELENCIA
 
Giannina SegniniGiannina estudió Ciencias de la Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica (UCR) en 1987. Su buen record académico y labor en La Nación, le valieron una beca para ir a Nieman Fellow Harvard University, una de las universidades más prestigiosas del mundo, y por supuesto de los Estados Unidos, a sacar un posgrado en periodismo entre el año 2001 y 2002. Le encanta lo que hace, es su pasión. En el trabajo aprendió muchas cosas, y dice haber tenido su “graduación en entrevistas” hasta el 2005, a Rodrigo Arias, actual Ministro de la Presidencia.
 
-¿Recuerda la primera nota que le publicaron?
--Sí, era sobre los quemados de la pólvora, la primera semana de diciembre de 1994.
 
-¿Cómo fue su primer día en La Nación?
 
--Fue incómodo, porque la sala de redacción era amenazante, no es como ahora que son cubículos. Hice guardia en los primeros días y Marcela Angulo (entonces subjefa) me regañó por contestar mal el teléfono.
 
-Si pudiera resucitar a alguien para entrevistarlo ¿a quién sería?
 
--Probablemente a Johan Strauss, compositor austriaco de vals, porque me marcó mucho. Yo tocaba violín y lloraba escuchando la música de él, entonces siempre me pregunté en qué pensaba cuando componía.
 
-Una imagen, flash, momento específico, que la haya marcado en su carrera…
 
-Respira profundo y responde seriamente: “es que las primeras que se me vienen a la cabeza son momentos complicados…a ver, toquémoslo diferente”. Cambia su expresión facial y continúa con la respuesta.
 
--Una vez hice un reportaje para la Revista Dominical (actual Proa) en el 97, sobre indigentes. Me metí con cuatro personajes un mes completo, y uno de ellos, que salía de un cartón lleno de porquerías, resulta que era un expresidiario de la Isla de San Lucas. Era un genio, te hablaba de literatura, política, arte… Si usted lo coge, lo baña y lo sienta al Congreso, piensa mejor que muchos de los que están ahí. Fue una experiencia de vida y profesional como pocas.
 
-¿Qué enseñanzas le dejó haber pasado por la Universidad de Harvard?
 
--Bueno, al principio de sólo pensar en ir a Harvard me moría de susto, no sabía si iba a dar la talla, de que supuestamente ahí solo llegan genios. El nivel de exigencia es muy fuerte, quería sentirme como parte del entorno, y meterme en la consecución de objetivos de la gente que estaba ahí, fue el primer paso. No hay nada difícil de conseguir. Llevé cursos en los que me enseñaron muy bien a argumentar y aprendí que el poder de la argumentación es impresionante, que no hay verdades absolutas.
 
-¿Qué significado tiene para usted los premios periodísticos que ha recibido en su carrera?
 
- Soy un poquito “mozote” para eso. Es un momento en el que me inhibo, que me cuesta vivir, y debería ser al contrario. Obviamente son importantísimos porque es una confirmación formal, que tal vez no me hace falta, hacia los ojos de la gente de que el método funciona, no de que soy muy buena, y de lo que he creído durante determinado momento que se tiene y puede hacer, funciona.
 
-¿Qué piensa sobre el periodismo que se practica hoy en día en Costa Rica?
 
--El periodismo ahora es mil veces más profesional de como era antes; la rigurosidad, el acceso a la información que se tiene, los recursos... Aquí estamos mucho mejor que en otros países de América Latina, y lo digo porque paso dando cursos en esos países y puedo decir que la calidad del periodismo en Costa Rica es buena, claro, hay mucho en que mejorar, falta la profundidad y demás. Veo que las nuevas generaciones vienen íntegros y son mucho más completos de lo que yo tenía al lado, porque me han invitado a varias universidades y los veo así.
 
-Si volviera a nacer, ¿sería de nuevo periodista?
 
--Sí, porque he tratado de hacer un esfuerzo de imaginarme en otra cosa y no he encontrado algo que disfrute como he disfrutado esto. Es que realmente no es un trabajo, es como si me pagaran por divertirme.
 
“Eso sería”, le digo, y hasta que soltó el aire como si lo hubiese sostenido a lo largo de la entrevista. Tal vez porque fue una experiencia diferente al contestar las preguntas en vez de hacerlas. Procedemos a salir de la sala y nos despedimos en la recepción, para luego enrumbarse de nuevo a su segundo hogar- por no decir primero-al interior del periódico La Nación, a la acción periodística y seguir retando a lo que en apariencia, parece imposible.

(*) Reproducción de la entrevista de Juan José Gutiérrez.
 

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