_ Señor Torbiornsson, cuéntenos acerca de sus acciones tendientes a clarificar la autoría del atentado de La Penca.
Era el año 1984, hay una guerra al norte de Nicaragua, en la frontera con Honduras, hay una guerra en el Salvador y está comenzando una guerra aquí, entre los contras que están aquí en Costa Rica y los sandinistas de Nicaragua. Yo había trabajado como periodista en todas esas, y fui el primer periodista en filmar a los contras en Honduras y en Nicaragua unos años antes.
Estuve en los dos lados, con los militares y con la guerrilla de El Salvador y quise hacer un documental sobre toda esa situación, entonces quise mantener buenas relaciones con todos ellos, periodísticamente hablando, y había un rumor de una invasión por parte de los norteamericanos a Nicaragua que nunca se dio.
Un mes antes del atentado en La Penca, estoy en el hotel Gran Vía y me llaman de Managua; eso fue a fines de abril del 84. Yo salgo una noche, pasé por la policía del aeropuerto y no me sellan el pasaporte. Cuando llegué a Managua, dos tipos de la cancillería nicaragüense me encontraron y me llevaron a una casa en Altamira de Managua y ahí me encuentro con un comandante sandinista. La cúpula máxima no se presenta, pero yo lo reconozco porque lo había visto en un entierro con el comandante Tomas Borges, ministro del interior. Él me pregunta si yo quiero ayudar a un fotógrafo para hacer sus contactos en San José. Yo soy periodista con mis propios contactos, entonces me parece una mala idea, si ellos quieren sus contactos que lo arreglen ellos solos, pero si de alguna manera le puedo ayudar lo hago.
El comandante lucía cansado como que no había dormido en mucho tiempo, parecía más chileno que nica. Después supe que era un gringo que se llama Renán Montero, era jefe de la inteligencia nica y también era coronel del ejército cubano. Entonces era un cubano prestado a los nicas que trabajaba junto con un grupo argentino liderado por el señor Gorriarán Merlo, grupo que junto con Renán Montero fueron los que asesinaron a Somoza.
Aunque no me parecía mucho la idea de ayudarles, periodísticamente sí.
Días después vuelvo a San José y cinco días más tarde él llega buscándonos a mí y a mi asistente que era Fernando Prado González.
Yo no noto nada raro, pero tampoco quiero ceder, tenía pasaporte danés sin ser danés y me explica que tiene padres que viven en Dinamarca. Puede ser mentira o no, pero no es mi asunto, él tiene el aval de los sandinistas, era parte de su espionaje.
_ Cuando se presentó con usted, ¿con qué nombre lo hizo?
Per Anker Hansen. Tenía un montón de tarjetas de trabajo, de revistas europeas, pero no era cosa mía, él, sea quien sea, que haga su trabajo, yo trabajo con la televisión sueca, con la radio sueca o con los periódicos suecos.
_ ¿Y el sospechoso se ubicó detrás de donde estalló la bomba?
No, él no estaba en el cuarto. Yo no sé de eso sino mucho después. Si entonces yo digo que el tipo es sandinista, va a haber una acusación por terrorismo de estado y yo no conozco el nombre del comandante, entonces hubiera estado en una situación débil para probar mi propia denuncia, pero así es.
Yo no sabía quién había puesto la bomba porque en el momento, cuando estalla la bomba yo tengo mucho miedo, no confío en nadie, además estaba un poco herido, no mucho, pero quemado, y la señora que estaba adelante me salva la vida, ella tiene tres fracturas en cada pierna, su belleza totalmente destruida. Cuando retorno a la conciencia yo no conozco a nadie de los periodistas y ahí está un camarógrafo, había un hueco en el suelo y él tiene su pierna cortada.
Ahí murió, a mis pies.
Yo estoy con mi asistente que está muy herido y yo no sé que hacer. Hay que ir al hospital, esperar los cayucos y ese danés se va en el primer cayuco y él no estaba herido y eso me hizo enojar porque Fernando y yo tuvimos que esperar,
_ ¿Eso si lo pudo ver usted?
Fernando observó que él estaba muy apresurado y lo mismo en el hospital en San Carlos, donde dicho sea de paso me robaron 800 dólares que era la plata que yo tenía. Él quiso salir rápido del hospital y en la mañana como a las 10 u 11 salimos para San José, para el hotel. Y yo lo primero que le dije fue si tiene algo que ver con esto porque yo lo quiero matar.
Entonces él seriamente me dice, tú crees realmente que yo quiero hacer una cosa así. Y lo hace bastante convincente. Y yo no quiero pensar que alguien que fue realmente amigo que casi te haya matado.
_Venían en taxi ¿quiénes viajaron?
Nosotros dos, había otro taxi en el que viajó Gilberto (Lopes, otra de las víctimas).
Y luego por dos años traté de buscar otro implicado, porque había muchos intereses en este campamento de la contra y hasta hablé con Castro en Cuba, porque quise averiguar sobre Renán Montero, si valdría la pena investigar el caso y entonces Fidel me dijo que periodísticamente era mejor el tema de la deuda, que era la obsesión de Fidel en esa época. Porque yo quise averiguar si había algo que pudiera salir de Miami, para matar a Pastora, porque en aquel momento para la CIA era más importante matarlo que para los sandinistas, porque él dividía a los contras, pero no había otra solución, la bomba salió de la caja que tenía el danés, y no había otra, entonces mi culpa era haber sido utilizado como conejillo de india para el supuesto danés, y lentamente porque quiero hacerlo, estoy investigando.
En 1989, antes de las elecciones en Nicaragua, cuando perdieron los sandinistas, estuve con Daniel Ortega, él llamó a otro jefe, Lenín Cerna que también estaba involucrado en el asesinato de Somoza, y Lenin Cerna, en presencia de Daniel Ortega, me confirma que ellos fueron los autores y ahí mismo me confirma “sí, teníamos un problemita ahí”. Y me ofrecieron hacer un reportaje sobre eso, que para mi fue una sorpresa muy grande. Lo que creo es que en ese momento había ciertas divisiones y que quizás querían quemar a Tomás Borges. Pero perdieron las elecciones y ahora no sé si Daniel Ortega va a confirmar esto, pero yo lo conté a otros periodistas entonces, tengo testigos de lo que pasó en aquellos años.
_ ¿Cuáles fueron los detalles que Cerna le reveló en este momento?
No. Eso era una planificación para futuro, solo la confirmación y llegaron las elecciones y se perdió todo.
Eso es lo que denuncié en Nicaragua ahora, estoy acusando a Tomás Borges, a Renán Montero, que está en Cuba y a Lenín Cerna.
Y Fernando Prado González, mi asistente en aquel momento, sabe exactamente lo mismo que yo, y también los padres de Fernando, María Marta González, periodista, y Antonio Peredo, que ahora es un político muy notable. Y ellos estaban trabajando para la agencia Nueva Nicaragua y quisieron traer a Fernando a Nicaragua, pero entonces les llamó Tomas Borges y se los prohibió, porque le dijo que eso podía ser un signo de involucramiento de los sandinistas y les prohibieron ayudar a su hijo de esa manera.
Hasta le ofrecieron plata, pero Antonio no aceptó la plata y salieron de Nicaragua, después Tomás Borges, como era embajador en Lima, varias veces buscó a Antonio para darle explicaciones pero Antonio nunca lo recibió. Antonio Peredo sabía que Tomas Borges, desde el momento del atentado, tenía conocimiento de la participación de los sandinistas.
_ Hay un elemento que debemos recuperar para aclararlo, es la parte donde usted habla de la persona que lo contactó a usted para que ayudara al fotógrafo danés.
En aquel momento yo no sabía que su nombre era Renán Montero, solo lo había visto hasta entonces en un entierro, con Tomás Borges, y como era un tipo bastante oculto me costó tiempo ubicarlo, pero después supe que él tenía este grupo de Gorriarán y que participaron todos intelectual o activamente en otra acción que me parece sumamente torpe y suicida que se llamó La Tablada, en Argentina, en 1989, y ahí supuestamente murió el falso danés que era compañero de Gorriarán Merlo y tenía el nombre de Roberto Vidal Gaguine.
¿Y él murió en esa acción?
Eso dicen, pero ahora la Fiscalía me cuenta que la policía argentina duda de eso, pidieron el record de los padres de Roberto Vidal que viven en Miami y parece (pero eso me lo va a confirmar la Fiscalía) que descartaron que el muerto, un tipo que falleció quemado, fuera Roberto Vidal Gaguine.
_ Sobre lo de La Tablada.
En La Tablada participaron Gorriarán y este ayudante suyo, Roberto Vidal, y parece que uno de los planificadores de esto era Renán Montero. Ellos asaltaron una guarnición militar cuando la democracia estaba empezando en Argentina, entonces era una acción muy “chueca”.
_ ¿Cuándo presentó usted la demanda que ha mencionado, eso fue en la Corte Interamericana de Derechos Humanos?
No, eso fue en la Procuraduría de Derechos Humanos de Nicaragua. Lo denuncié el 8 de febrero de este año.
¿Ha tenido alguna respuesta?
_ Me dicen que están reestructurando el organismo, y todavía no han dicho nada.
_ ¿Va a esperar un tiempo prudencial para pasar esto a la Corte?
No, yo voy a perseguir esto hasta que lo que yo quiero. Y es que los sandinistas hablen, que lo desmientan o que lo confirmen. Para ellos sería mejor que lo confirmen y le echen toda la culpa a Renán tratando de salvar a Borges y a Cerna, porque Borges ahora es embajador y esta subiendo su poder allá en Nicaragua y Lenín Cerna ahora es secretario organizativo del Frente Sandinista.
_ ¿Su denuncia es por crimen de lesa humanidad?
Si… Ante la Procuraduría de Nicaragua.
_ ¿Cuál es su proyecto ahora?
Estoy haciendo una película sobre eso ahora.
_ ¿Y cuál ha sido el proceso?
Estoy empezando, eso es un documental que trata de reflejar la historia latinoamericana desde el “Che” hasta Borges, lo que a mi me ha tocado ver, y el hilo rojo aquí es Renán Montero que está en Cuba.
Pero con la película mi objetivo es que funcione como una denuncia más eficaz que el resto y ahora estoy buscando fuentes. Y como ya el Frente no es tan homogéneo, yo creo que al final lo voy a lograr. Pero está también Pastora que tiene la misma versión de los hechos que yo, porque Renán Montero era su compañero de armas, hermanos casi de sangre. Pastora piensa que una cosa que se debe denunciar es la participación cubana en el ejército y la policía sandinista. Él dijo que esta bien si mandan maestros y médicos, pero que no se metan en lo político y militar. Y Pastora piensa que eso pudo ser una de las causas por las que Renán quiso deshacerse de él.
El motivo de eso quién sabe. Hay algo que era fatal para los sandinistas, la planificación el pensamiento o lo que sea, lo que yo sé era que los sandinistas eran los autores de aquello.
_ ¿Su conversación con Pastora es reciente?
Sí es reciente.
_ De esa conversación, ¿podría usted deducir incluso que el autor intelectual de este atentado fue Renán Montero quien pudo haber “embaucado” a los sandinistas cuando en realidad era cosa de él?
Eso es cosa organizativa, doña María Téllez, por ejemplo, dice que una orden así habría tenido que salir de la dirección nacional. Montero estaba involucrado, pero quién más detrás, ¿Borges o Humberto Ortega tendrían voluntad de matar a Pastora?, lo desconozco, pero lo esencial es que Montero trabajaba para Borges dentro del Ministerio del Interior y que Borges actuó a los pasos de Renán y ahí va el camino.
Y tengo personas muy cercanas también a Borges, en esa época, que ya no son miembros del Frente Sandinista. Eso es lo que me falta, tener el contacto, alguien que cuente desde adentro esta historia que hubiera preferido no vivir.
Y yo no sé si soy una persona creíble o no pero Fernando (Prado) va a confirmar eso y Carlos Fernando Chamarro también, porque él ha visto mis intentos durante estos años. Y también el jefe de la Procuraduría de Derechos Humanos, que se llama Omar Cabezas y que también era un dirigente sandinista de aquella época. Cuando en el mismo año 84 de la Penca, yo había regresado a Suecia, fue que conocí a Omar Cabezas y él hizo un viaje por Finlandia y por Suecia, entonces le conté y Omar me dijo que no quisiera estar en mis zapatos. Entonces él supo que el danés era sandinista y ahora que es jefe de la Procuraduría, cuando llego él se siente muy incomodo y no quiso tomarme la denuncia, me mandó donde los subalternos y cuando quise hacer la denuncia también había cierta amenaza de que me pudieran acusar a mí.
Todo esto pesa sobre mi conciencia.
No se mata indiscriminadamente y además una conferencia de prensa es algo que el mundo necesita, libre, para que hable tanto la derecha como la izquierda, dos principios sagrados están atacando ahí; el fascismo alemán o italiano pueden poner bombas en las estaciones, pero el gobierno sandinista, no.
_ ¿Usted ha conversado con varios de los colegas sobrevivientes de este atentado, ellos lo han reconocido a usted?
Sí, yo no conocía a ninguno, pero en la gestión que estábamos algunos en el hospital y hemos visto en las imágenes, porque esto está filmado hasta el momento en que estalla la bomba y después; entonces nos conocemos de esta manera y cuando algo así ocurre hay cierta fraternidad que se establece.
_ Su rostro es muy escandinavo, ¿pudieron haberlo confundido con ese personaje fatídico?
Sí, yo creo que para todos, parte del reloj dentro de nosotros se quedó ahí, para unos provocó obsesión y locura, para otros no tanto, todos tienen su versión y eso es un problema porque hay muchas querellas de conspiración, Gilberto (Lopes, periodista víctima del atentado) por ejemplo ya tiene todo claro de cómo fue y eso es muy complicado. Para mí la verdad es muy sencilla, un señor, Renán Montero, utilizó a un periodista sueco como contacto para mandar a un sandinista a poner una bomba. Y esa es la historia, después las confusiones y las coincidencias con otras. Las relaciones con el gobierno de Monge no me interesan, yo quiero llegar a la fuente del asesinato, que ellos nos expliquen como fue, quien era el falso danés.
_ ¿Qué conoce acerca de los entronques que hubo para facilitarle las acciones a este señor aquí en Costa Rica?, ¿cómo entró, cómo salió tan rápido? ¿Cómo no se ordenó una detención preventiva?
Si yo pude salir del aeropuerto sin que me sellaran el pasaporte, entonces yo me imagino que hubo mil maneras para alguien que se puede disfrazar, que tiene un montón de pasaportes, lo haga, yo creo que es fácil y yo creo que para él con la ayuda de alguien si el plan era poner una bomba todo era muy fácil, que tu vas a una conferencia de prensa si tu quieres hacer algo era muy fácil, antes, ahora no tanto.
Lo realmente importante es que el Frente Sandinista tiene que contestar, si después se demuestra que el danés era un doble agente o lo que sea, es otra cosa, pero hay que llegar aquí primero y el que tiene toda la responsabilidad de hacer eso, en última instancia, es el presidente Ortega, para hacer justicia para llegar a la verdad, porque puede haber verdades ocultas pero eso yo creo que no era muy fácil desaparecer.
Pero eso no quiero que llegue a lo que realmente hay que investigar, entonces todo depende de mi credibilidad porque yo soy una prueba, y lo que yo tengo es a Fernando y cuando yo llego a Suecia lo primero que me dicen mis hijos es que hay algo muy raro y aquí puede ser muy peligroso para mí. Y además cuando realmente hice un intento serio es en el 87 que terminó con eso, con la confirmación de Ortega en el 89, hice una grabación con otro cineasta sueco en video que yo creo que está en Suecia, contando lo mismo que estoy contando ahorita. Esto con un cineasta muy conocido en Suecia, eso es lo poco que yo tengo para verificar la historia.
_ De las personas que estuvieron en la Penca, ¿sabe de alguien que recuerda al falso danés con precisión?
Todos estábamos ahí menos el danés, todos estamos en el video y todos lo hemos visto.
Lo único que no se saca de ahí es mi contacto con ese danés y para mi eso explica todo, excepto la motivación para matar a Pastora. Y lo horrible es que muy bien podía haber sido en otra ocasión y no en la conferencia de prensa, porque el danés tenía una obsesión por encontrarse con Pastora.
_ ¿Usted percibió esa obsesión por encontrar a Pastora?
Sí. Pero pudimos tener un encuentro y él habría puesto la bomba, y solo Pastora y yo hubiéramos muerto, eso para mí habría sido lo más probable. Pero la primera oportunidad fue la conferencia de prensa.
_ ¿Cuánto antes lo había contactado?
Con Renán Montero como un mes, con el danés como tres semanas, llegó a Costa Rica a buscarme al hotel, yo estaba en un desayuno con Fernando.
_ ¿Y en esas tres semanas no hubo opción para encontrar a Pastora, pero el insistía en que había que encontrarlo?
Nosotros en ese tiempo hicimos un montón de reportajes buenos y estuvimos con los contras, que para mí como cineasta era mucho más importante.
¿Pero en esas tres semanas?
Sí
_ ¿Y por qué él no fue?
Sí, él estaba con nosotros, porque en aquella época el propósito era hacer cine y había que cargar muchos bultos, y cualquiera que pudiera cargar bultos era bienvenido para estar con nosotros.
_ ¿Pero entonces él si estuvo con usted y con Pastora en ocasiones anteriores?
No, era con los contras, sin Pastora, que por alguna razón se estaba ocultando, quizás por amenazas de muerte o por algo que estuviera negociando. Pero Pastora y yo tenemos exactamente la misma versión de los hechos, para él la investigación que hizo Miami Herald, en el 92-93, del señor Tamallo, y yo creo que el señor Tamallo recibió un montón de datos de la CIA, y ahí está el nombre de Roberto Vidal Gaguine y de Renán Montero y lo básico, aunque algunos de nosotros que se hayan interesado por la Penca ven en estos detallitos que publicó y que complican mucho la cosa, porque Roberto Vidal tenía Huellas dactilares en Panamá, que se encontró cuando se había creído que era guerrillero y de esa manera se ubicó el nombre de Roberto Vidal, pero si tu hablas con Gilberto (Lópes) él va a tener unas teorías para decir que eso fue una creación de la CIA.
Pero no me conviene entrar en estos temas, yo quiero mi justicia, porque me costó mucho comprender que tus compañeros te quieran matar y todavía no he asumido. Entonces hay algo en un sueco como yo que es demasiado inocente para trabajar en este mundo que es sucio, y justamente esta inocencia puede provocar este mal que es la bomba. Es un dilema más.
¿Y el danés lo contactó directamente a usted o contactó a otras personas por aparte?
Sí, con nosotros nada más. Y mira, yo no estuve 24 horas del día con él, él tenía sus otros compañeros, y quizás compañeros para hacer bombas y cualquier cosa, yo no quise saber nada de eso, así como Fernando tenía sus compañero. Entonces él podía haber tenido una vida de compañeros que yo desconozco, yo siempre lo vi con acento uruguayo-argentino y bastante macizo y no muy chico ni tan alto como yo y bien entrenado, siempre tenía la intuición que sus antepasados eran vascos.
_ ¿Él le habló a usted en inglés o en español cuando lo contactó?
En español, pero él podía perfectamente hablar inglés.
_ ¿Usted pudo hablar con él danés?
No, él no sabía porque nunca había estado ahí, había estado en Nueva York.
_ ¿Usted a la distancia, puede atar cabos de si se trataba de un hombre entrenado, en cuántas excursiones lo acompaño él al norte?
Como dos o tres veces.
_ ¿Y todo eso quedó documentado, con el film suyo?
Sí.
_ ¿Cuál es el procedimiento, usted presentó la denuncia ante la Procuraduría, y ahora usted mismo, como acusador, debe ir presentando pruebas?
No, yo quiero aquí con la Fiscalía dar mis datos y que ellos chequeen los datos si les interesa o no y quiero hacer una denuncia formal, ya estuve con la fiscal Alejandra Arce pero no he firmado ningún papel, (si ustedes quisieran mandar esta grabación pueden hacerlo) pero realmente quiero que esto se haga. Y en julio o agosto voy a seguir con la película, que es más existencial y que también va a funcionar como denuncia, pero mientras, quiero que mis contactos trabajen en Nicaragua. Y que se publique al final de este año o en enero próximo la película y que sea muy buena porque como cineasta soy mejor. Y ahora me paga la televisión sueca y el instituto de cine, y con la gente que estaba en La Penca. Me urge hablar con Susan Morgan.
¿Cuál es el proceso que sigue ante la presentación formal de la denuncia ante la Procuraduría de Nicaragua, contra Borges, Cerna y Montero?
Yo creo que la presión suya sería buena. Ahora Al Día está haciendo un artículo y sólo esperan la reacción de Daniel Ortega. Pero yo no lo haría, yo haría la denuncia primero publicándolo en Primera Plana y después que llegue la respuesta del gobierno. Tal parece que la Penca tiene vigencia aquí, es uno de los incidentes que la gente recuerda, pero en Nicaragua no pasa lo mismo.
¿Usted tiene copia del documento que presentó en la Procuraduría?
Tengo un número que te puedo dar, porque había una señora que me tomó la declaración pero no mostró mucho interés. Pero dentro de unas seis semanas yo voy a escribir mi propio artículo.
Hasta ahora no tengo problemas con Nicaragua pero cuando esto se empiece a publicar, algo va a pasar. Yo estoy de acuerdo que se publique y que se denuncie para que se llegue a la verdad.