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COLPER siembra el árbol 1001 de corteza amarilla como parte de un proyecto ambiental

María Isabel Solís | Miércoles 3 de Junio, 2026

El Centro de Recreo del COLPER se convirtió en la casa del árbol 1001 de corteza amarilla que se siembra en el territorio nacional, como parte de un gran proyecto que procura cultivar un millón de árboles de esa especie nativa que se reconoce por su colorido amarillo.

Adicionalmente, se colocó un hotel de abejas con el objetivo de favorecer la reproducción de estos insectos que son fundamentales en la polinización y garantizan la reproducción de las plantas silvestres con flor y de aquellos cultivos con los que se alimenta la población costarricense.

La acción se realizó en alianza con la Asociación de Servicios Ambientales sin Fronteras que está desarrollando una labor encomiable en la zona norte del país para proteger la cuenca del río San Carlos.

Esta arborización forma parte de un megaproyecto que procura convertirse en polo de atracción turística y medio de supervivencia para los pobladores de los cantones de Los Chiles, Guatuso, San Carlos, Río Cuarto, Sarapiquí y Upala. Hasta la fecha llevan 35 mil árboles sembrados de diversas especies nativas, entre ellas: corteza amarilla, guarumo, roble sabana, aguacatillo, ojoche y chilamate. 

Según lo expresaron Manuel Rodríguez Rojas y José Luis Méndez Arias, representantes de dicha agrupación, esta alianza permitirá desarrollar en las instalaciones del COLPER otros proyectos que posibilitarían que el Centro de Recreo se convierta en un “punto verde”.  Este “punto verde” implicaría la instalación de comederos, trampas para abejas, hacer jardines polinizadores, pasos para fauna… donde los asistentes puedan aprender a cuidar el ambiente.

A juicio de los ambientalistas, el Centro de Recreo del COLPER tiene un gran potencial educativo para que la gente tome conciencia sobre la importancia de proteger al planeta.

 

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Comentarios

2026-06-28
nanalyly

The combination of tree planting and providing habitats for bees shows how small actions can have a lasting positive impact on the environment. I find it inspiring to see organizations working together to preserve ecosystems for future generations. Slope Rider reminds me that patience and steady progress often lead to meaningful results, just as long-term conservation efforts do. I believe caring for nature is one of the best investments we can make for the future.