Deleznable
Fernando Díez Losada | Lunes 7 de Septiembre, 2015En periódicos y revistas encontramos a menudo expresiones como las siguientes: “…mediante recursos tan deleznables…”; “…no podemos aceptar hechos deleznables como este…” En uno y otro ejemplo, deleznable se ha empleado con el significado de reprobable, rechazable, repudiable, indigno, ilegítimo…
Deleznable se deriva del verbo (inusual) deleznarse, equivalente a resbalar, deslizarse, del latín lenis /suave, liso/. Inicialmente se usó este vocablo con su significado directo: que se desliza o resbala con facilidad. Más tarde se introdujo el sentido figurado de poco durable, frágil, de poca resistencia.
El DRAE registra este adjetivo dentro de una triple acepción: “1. Que se rompe, disgrega o deshace fácilmente. 2. Que se desliza o resbala con mucha facilidad. 3. Fig. Poco durable, inconsistente, de poca resistencia”. El Diccionario de uso, de María Moliner, nos facilita la comprensión del vocablo con una serie de ejemplos: “El barro es un material deleznable” (blando, quebradizo, poco consistente); “Los bienes deleznables de la tierra. Un amor deleznable” (efímero, pasajero, poco duradero); “Razones deleznables” (fútiles, sin solidez, sin fundamento).
El diccionario VOX registra también la acepción de despreciable. Esto puedo hacernos pensar en un acercamiento al empleo de deleznable expuesto al inicio: reprobable, indigno, ilegítimo. Sin embargo, nos inclinamos más bien a interpretar ese despreciable con un sentido de desestimable o desdeñable por su fragilidad o falta de fundamento (un argumento deleznable), y no en un contexto ético de repudiable o maligno.
Esta última opción, en suma, no responde ni a su origen ni a su significado oficial: se trata, pues, de un uso deleznable.




