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Detrás de la noticia

Fernando Díez Losada | Lunes 20 de Julio, 2015

Los adverbios acompañan al verbo (a veces también al adjetivo o a otro adverbio) con el importante objetivo de modificarlo con una serie de situaciones circunstanciales: lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación, duda… En este sentido podríamos decir que al adverbio participa íntimamente del ser y del operar del verbo, se integra a su propia entidad, forma con él un modo unitario. Salvadas las distancias, es posible parafrasear el principio filosófico de Ortega y Gasset afirmando que el verbo es el verbo y sus circunstancias, es decir, el verbo y sus adverbios…

Atrás y detrás son adverbios en cuyo uso surgen frecuentes dudas. La diferencia estriba básicamente en que atrás indica dirección hacia y, por consiguiente, se utiliza por lo general con verbos de movimiento: Volvió atrás; Se dirigió atrás; Ni un paso atrás. En casos como quedarse atrás, que parecieran desvirtuar lo dicho, hay una idea implícita de movimiento pues se queda atrás el que avanzaba y se rezaga.

Por el contrario, detrás indica lugar o posición en y se utiliza con verbos de reposo: Estar situado detrás; Lo colocó detrás. Obsérvese la diferencia entre quedarse atrás (rezagarse quien iba avanzando) y quedarse detrás (situarse o colocarse al fondo del lugar).

Detrás (nunca atrás) puede preceder a la preposición de y formar la locución detrás de: Está detrás de la puerta; Detrás de la noticia. Son inaceptables –aunque se oyen y leen con frecuencia– expresiones como detrás de mío, detrás suyo, detrás nuestro, etc., en lugar de la forma correcta detrás de mí, detrás de él, detrás de nosotros…

Diríamos de los que hablan o escriben así que se encuentran detrás –y a mucha distancia –de la norma gramatical.

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