Educación parauniversitaria pierde terreno
Daniela Zúñiga Colaboradora Primera Plana | Miércoles 2 de Septiembre, 2015
La educación parauniversitaria representa un eslabón débil en el sistema educativo costarricense. Así lo señala el V Informe del Estado de la Educación dado a conocer el 25 de agosto del presente año.
La educación parauniversitaria se creó en el país desde principios de los años 80. Nació con el objetivo de ofrecer carreras completas en plazos que van desde los dos a los tres años a jóvenes recién graduados del colegio que no desean ir a la universidad, pero sí quieren especializarse en algún área.
El reciente estudio, apoyado también en el informe del año 2013, menciona que todavía falta articular mejor este tipo de instituciones educativas y las universidades para desarrollar una educación de alta calidad técnica, así como una mayor variedad en la oferta.
Según la coordinadora del V Informe del Estado de la Educación, Isabel Román, la oferta se ve disminuida debido a que el número de personas que optan por la educación parauniversitaria se ha reducido.
Por ejemplo, Román mencionó que en el pasado la matricula en estos centros educativos llegaba a más de 20.000 estudiantes, mientras que en el 2014 presentó una reducción significativa con solo 7.535 alumnos matriculados.
Una característica notable de estos centros parauniversitarios es su gran heterogeneidad; es decir, varían no solo en tamaño sino también en las condiciones de infraestructura, el manejo administrativo y la oferta educativa. Se da incluso el caso de instituciones que ofrecen cursos cortos que no conducen a una titulación formal.
Además la cobertura de esta educación no es tan efectiva, tal y como estimaron encuestas nacionales de hogares y censos de población de años anteriores.
“Hay dificultades en la oferta porque cuando se creó la Universidad Técnica Nacional, muchos colegios universitarios pasaron a formar parte de ésta, por ello se redujo la oferta considerablemente”, explicó la Coordinadora del Informe.
Otra problemática es que la mayoría de estos centros está concentrada en la Gran Área Metropolitana (GAM), es decir, el 78% de las 22 sedes centrales se encuentran concentradas allí y el 42% en el cantón de San José.
“Indudablemente estamos dejando descobijadas a la zonas periféricas donde hay grandes necesidades de fortalecer las economías regionales, y es justamente mediante esta oferta que se puede fortalecer la generación de una fuerza laboral en esas regiones”, acotó Román.
Añadió que por ello se hace necesario revisar cómo fortalecer este tipo de educación en las áreas periféricas donde ya existe y cómo hacerla llegar en aquellas regiones de poco alcance.
Grandes desafíos
La coordinadora del Informe recalcó tres principales desafíos a los que se les debe prestar atención.
En primer término se debe generar una mayor y mejor oferta de la educación parauniversitaria y en segundo término el Consejo Superior de Educación y el Ministerio de Educación Pública (MEP) deben fiscalizar la calidad de la educación que se les brinda a los estudiantes.
Dicha fiscalización comprende el buen desempeño de los docentes, que las carreras estén acreditadas ante al Sistema Nacional de Acreditación y además garantizar ambientes de aprendizaje de calidad.
“El MEP ha venido tratando de ordenar la información disponible en estos centros. Hay unos de muy buena calidad y otros que no cumplen con ciertos requisitos en temas como la oferta de los cursos o en términos de infraestructura”.
Con referencia a este último punto, Román explicó que hay centros que no cumplen con bibliotecas o disponibilidad de equipos.
El Informe también indica que aspectos como el alquiler de edificios en malas condiciones “conducen a deficiencias y limitaciones en iluminación, ventilación, requerimientos de estacionamiento, servicios básicos, zonas de recreación, instalación de laboratorios y espacios para enseñanza especializada”.
Isabel Román hizo hincapié en que la relación que hay entre la gran capacidad para conseguir empleo de quienes salen de las instituciones parauniversitarias y lo que estas quedan debiendo en calidad e infraestructura es un tema que se debe estudiar con mayor profundidad.
“La oferta que dan a conocer estas instituciones no debe ser solo eso, sino que debe satisfacer las expectativas de los jóvenes que están accediendo a ella”, apuntó Román.
El tercer desafío se concentra en ampliar este tipo de educación a las regiones periféricas y así garantizar el acceso a todas las regiones del país.
Demanda laboral
A pesar de los desafíos que faltan por resolver, el V Informe del Estado de la Educación evidenció que la población de graduados en instituciones parauniversitarias era de 33.878 en 2011. De estos, el 66% se encontraban ocupados y el 31,9% inactivos. Solo el 2% estaban desempleados.
“Hay gran demanda de empleo en el sector productivo de educación técnica o para-universitaria. El mercado está necesitando este tipo de profesionales”, comentó Román.
La mayoría de empleos se concentran en el cantón de San José con un total de 6.547 empleados, le siguen los cantones de Alajuela y Heredia.
Entre las carreras que más ofrecen demanda laboral se encuentran la administración o la contabilidad concentrando el 23,5% de los diplomas otorgados, le siguen especialidades médicas con un 16,3% y el 15,3% en computación o alguna tecnología de la información siendo estas áreas las que abarcan más del 55% de diplomados que se ofrecen.
Especialidades como como Secretariado, Turismo y Agropecuario, Diseño y moda, y Criminología agrupan solo un 25% de los diplomados. El resto de especialidades concentra menos del 20%.







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