Grillos y larvas pueden ser una opción nutritiva
Daniela Zúñiga Colaboradora de Primera Plana | Martes 21 de Julio, 2015
Productos alimenticios hechos a base de insectos como galletas con sabor a chocolate y una mezcla nutritiva a base de harina de plátano y larvas de un insecto, son dos ingeniosas creaciones realizadas por estudiantes de la Escuela de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica.
La galleta, denominada Cricketa, está hecha a base de harina de grillo Acheta similis (conocido como el grillo de campo) y puré de camote.
Con este producto las jóvenes estudiantes Cristina Azofeifa, Gloriana Hernández, Pamela Malavassi, Daniela Kopper y Krissia Villalta obtuvieron el primer premio en la competencia Developing Solutions for Developing Countries en Chicago, organizada por el Instituto de Tecnólogos de Alimentos de los Estados Unidos (IFT).
“Elegimos el grillo porque es un insecto autóctono de Costa Rica, además contiene un alto valor proteico y porque es mucho más amigable a la vista, por lo tanto la gente está más dispuesta a probarlo”, comentó Krissia Villalta.
En cuanto a la mezcla, esta consiste en una pasta seca nutritiva llamada Molibannann, la cual está hecha a base de harina de plátano y larvas de un insecto denominado Tenebrio molitor (conocido como gusano de harina).
Molibannann fue el producto ganador del segundo premio en esa misma competencia y el equipo lo integraron las estudiantes Gloriana Herrera, Ximena González, Yock Mei Acón, Ana María Quirós, Valeria Brenes, Valerie Rangel y Marcela Rodríguez.
“EL proceso nos tomó aproximadamente 11 meses, desde que nos dijeron que podíamos participar en la competencia hasta que nos enteramos que habíamos sido elegidas. Es una investigación que surgió propiamente de las estudiantes”, explicó Gloriana Herrera.
Herrera agregó que la investigación que elaboraron forma parte de un proyecto integrado. “El objetivo es ayudarle a la población a desarrollar herramientas para promover la parte socioeconómica de un país”.
Estos dos equipos costarricenses fueron seleccionados entre 59 opciones a nivel mundial por sus proyectos únicos que integran habilidades científicas para ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas en los países en desarrollo.
Origen de las iniciativas
A pesar de que Costa Rica no califica en el ranquin de los países más pobres de la región, el equipo que desarrolló Cricketa tomó en cuenta la existencia de zonas de pobreza y pobreza extrema, cuya población podría aprovechar este bocadillo para suplir las necesidades nutricionales de proteína, hierro y vitamina A.
Upala, Guatuso, Los Chiles y La Cruz, por ejemplo, están en los últimos lugares del Índice de Desarrollo Humano de los 81 cantones del país.
Estas localidades inspiraron a las jóvenes a desarrollar una galleta que se podría aprovechar como merienda para alimentar a los niños y niñas al mismo tiempo que contribuyen a su buen crecimiento fisiológico y emocional.
“Pensamos en la galleta porque es un producto atractivo, el sabor a chocolate es el favorito de los niños, a ello se le suma que es un producto que se conserva a través del tiempo”, argumentó Villalta.
La mezcla Molibannann fue hecha con el propósito de atender a la población infantil haitiana en desnutrición. Allí uno de cada tres menores tiene deficiencia de Vitamina A.
El 67% de los menores de cinco años que habita esta isla carece de hierro suficiente y un 59% no ingiere yodo, aspectos que a la larga, repercuten en su buen desarrollo.
“Como el tema a desarrollar este año era elaborar alimentos a base de insectos, escogimos Haití porque allí se pueden encontrar las mismas materias primas que utilizamos en Costa Rica para elaborar la mezcla”, destacó Herrera.
Las integrantes, ganadoras de ambos premios, trabajaron en conjunto con profesores de la Carrera de Ingeniería de Alimentos de la UCR para estudiar la factibilidad de sus productos en la parte social, económica y científica. Tanto Cricketa como Molibannann pasaron con éxito todos los controles de calidad.
En cuanto al tabú alrededor del consumo de insectos Herrera y Villalta coincidieron con que las personas tienen ahora una mayor apertura para probar esta clase de alimentos, e incluso en algunas regiones de Centroamérica ya es una práctica común.
“Cuando se informa a las personas sobre los beneficios asociados al consumo de insectos les comienza a gustar la idea. Además no son todos los insectos, son aquellos que han sido cultivados para consumo”, explicó Herrera.
“Sí hay que hacer un cambio cultural, pero tampoco es algo imposible. A las personas se les explica, por ejemplo, el impacto ambiental que tiene consumir insectos: es mejor obtener proteína de un grillo que de la carne”, puntualizó Villalta.






澳门博狗 澳门博狗 澳门博狗 贝博足彩 borisevo.ru 贝博足彩