Población tica ajena al apagón analógico del 2017
Ronald Díaz V. Primera Plana | Jueves 22 de Octubre, 2015
A pesar de que ver televisión es una de las actividades culturales del sector audiovisual más frecuentes entre los costarricenses, el proceso hacia la digitalización de la señal abierta sigue siendo ignorado por la mayor parte de los costarricenses.
El llamado “apagón analógico” es el momento fijado por el Estado costarricense para que cesen las transmisiones analógicas de televisión y en su lugar la televisión de difusión terrestre (TDT) o “abierta” pasará a ser exclusivamente digital.
Es cierto que más de la mitad de la población accede hoy a la programación por medio de sistemas de subscripción, servicios que no se verán afectados con la implementación del cambio programado para diciembre del 2017.
Sin embargo, el desconocimiento generalizado de la población sobre el tema de la televisión de difusión terrestre (TDT) y el proceso de transición quedó en evidencia en la más reciente investigación del Programa Sociedad de la Información y el Conocimiento (PROSIC).
Según ese estudio, publicado en mayo de este año, un 77% de la población no está familiarizado con el concepto y un 60% lo relaciona de forma errónea con servicios por suscripción de cable y satélite, o TV vía Internet.
Ese vacío de información es reconocido por los actores del proceso como un problema que debe subsanarse con celeridad.
En el capítulo sobre los nuevos escenarios de recepción y consumo de la TV en Costa Rica, el investigador José Andrés Fonseca Hidalgo, docente e investigador de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, especifica que se trata de un acceso libre a una tecnología de alta calidad y gran potencial.
“Se puede usar por necesidad, preferencia, o para complementar la amplia gama de fuentes y contenidos audiovisuales disponibles hoy al público (…) Hay una necesidad urgente de que la gente sepa lo que está en juego, tanto a nivel tecnológico como social”, advirtió Fonseca.
Para el investigador esa tarea de educación no debe recaer solo en el Estado; también deben involucrarse distintos actores sociales como la academia, el comercio, las televisoras privadas y el Sistema Nacional de Radio y Televisión (SINART), como uno de los ejes principales de ese proceso. “Debe ser un esfuerzo articulado e integral para llegar a la mayor cantidad posible de gente”, sugirió.
El académico también enfatiza la necesidad de circunscribir el asunto a la gente que consume televisión abierta, pues todos deberíamos ser potenciales usuarios de ese servicio.
Comercio informado
Quienes sí llevan delantera y están al tanto de lo que implica este cambio tecnológico son los empresarios de las grandes cadenas de electrodomésticos del país.
Tanto Grupo Unicomer (Tiendas Gollo y La Curacao) como Grupo Monge (Tiendas Monge, Play, El Gallo más Gallo, y El Verdugo) y Almacenes Casa Blanca poseen un alto grado de conocimiento sobre el proceso de transición hacia la TDT, y están preparados para adaptarse a esta nueva condición del mercado.
En la actualidad los consumidores pueden adquirir televisores ISDB-compatibles, pero la oferta aún no es total. Es decir, se siguen vendiendo televisores con sintonizadores digitales integrados de otro estándar (principalmente ATSC), e incluso algunos carecen de este componente.
En el 2010 una comisión especial mixta informó y recomendó al Poder Ejecutivo del estándar ISDB-Tb para la TDT en Costa Rica por ser el que mejor se adaptaba a las condiciones del país en aspectos como calidad de imagen y sonido, movilidad plena, robustez de la señal y mayor cobertura en el territorio nacional, entre otras variables.
Según detalla en la investigación Allan Jiménez de Almacenes Casa Blanca, existen dos tendencias claras de los consumidores en relación con la compra de televisores.
Por un lado están quienes se inclinan por marcas líderes que ofrecen dispositivos ISDB-compatibles, aunque a un precio mayor y, por otro, un sector más amplio de la población que opta por marcas intermedias o genéricas, mucho más accesibles en precio, pero sin sintonizador digital o con sintonizador de otro estándar.
De momento, y ante la carencia de información sobre el apagón analógico y el proceso de encendido digital, es el sector comercial el que cumple con la labor de educar al consumidor sobre el proceso de transición a la TDT.
De ahí que la recomendación de los investigadores para futuras etapas de la campaña oficial de difusión es la de coordinar esfuerzos con las televisoras y otras instituciones públicas y “la generación de espacios de discusión, aclaración de dudas, demostración y capacitación que el público nacional requiera para comprender de forma adecuada los detalles del proceso y sus implicaciones a nivel individual”, concluye el estudio.
La televisión digital posee una serie de ventajas en comparación con la analógica. Entre ellas, una superior calidad de imagen y sonido y la transmisión y la recepción de otros datos como textos, gráficos o imágenes fijas.






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