Primera Plana
Histórico


¡Sí, periodistas graduados!

| Martes 10 de Julio, 2012
¡Sí, periodistas graduados!
Para ejercer el periodismo profesional es necesario un título universitario
Wilberth Arroyo Alvarez
Abogado y periodista
Carné 2913
Quiero terciar respecto a las opiniones del fiscal del Colegio de Periodistas, Lic. Carlos Hidalgo ("Para qué las escuelas de Periodismo?"), y el señor Alejandro Fernández, “periodista” del Semanario El Financiero, en artículos de este mismo diario, del 3 de julio ("Silencio") y 25 de junio de este año (Colper, denunciénos), respectivamente.
Para ello, acudo a mi experiencia con esta profesión. Desde 1993, y esporádicamente antes, cuando era estudiante de Derecho en la UCR, he escrito centenares de artículos de opinión y desde 1998 soy comentarista “de planta” de Panorama, de la Cámara Nacional de Radio, pero nunca he firmado como “periodista”; a lo sumo lo hago como abogado o catedrático de la UCR. Y no lo hice pues no era periodista. Así de sencillo. Y cuando digo que no lo era es porque mentiría si dijera que, como otros que se habían preparado académicamente para ejercer como tal, yo practicaba esa profesión.
Siempre, como le pasó a la colega Nuria Marín, según confesó en su primera columna del pasado domingo, quise ser periodista, pero mi destino estaba en ser abogado y así lo ha sido desde hace poco menos de 30 años.
No obstante, como siempre les decía a algunos periodistas con los que tengo mucha amistad, como tenía una “relación de hecho” con el periodismo, un buen día quise “poner a derecho” ese enlace “marital” y, ya en el ecuador de mi vida, inicié mis estudios en periodismo. Fue así como me matriculé, tiempo completo, con 5 materias por cuatrimestre, en la Universidad Federada de Costa Rica San Judas Tadeo y cursé de las más elementares materias, como Historia del Periodismo, Expresión Escrita I y II, Taller de Redacción, Inglés, Actualidad I y II, Introducción a la Información, Fotografía hasta las materias más densas como Géneros de Opinión, Teoría de la Comunicación (que es de las más fuertes), Géneros de la Información, Periodismo Interpretativo I y II, Periodismo Radiofónico, Radio, Periodismo Televisivo, y sus respectivos talleres, Relaciones Públicas, entre otras que suman al final, para bachillerato, 35 materias. Me reconocieron algunas, que ya había llevado en la carrera de Derecho.
De modo que decirse “periodista profesional”; es decir, que se estudió una carrera universitaria y que tras largos años de estudio, muchísimo tiempo y esfuerzo, inversión económica, más los sufrimientos personales de estudiar y muchas veces trabajar para costearse los estudios, constituye todo un desafío. Si a lo anterior le agrego que realicé un trabajo final de graduación que me llevó a una labor de campo de más de 6 meses y donde pude apreciar, de primera fila, lo que pasan los periodistas que se dan en cuerpo y alma a un trabajo extenuante, la memoria final de esa investigación produjo todo tipo de ataques por parte de algunos “jefes” de aquellos, hoy mis colegas.
Creo que los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humamos y de la Sala Constitucional, de 1985 y 1995, respectivamente, en su afán de defender la libertad de expresión y de prensa, que incuestionablemente tenemos todos los seres humanos, dejó de lado el pequeño gran detalle de que el periodismo, que se basa en esas mismas libertades, es una profesión que, como otras, requiere una debida formación académica para su ejercicio “profesional” por lo que confundieron la gordura con la hinchazón.
Es cierto que cualquier persona tiene “(...) la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística o por cualquier otro procedimiento de su elección” (art. 13, Convención), pero hacerlo profesionalmente necesita un título que lo haya preparado para ello, pues si no, como lo dice el fiscal del COLPER, “¿para qué las escuelas de periodismo?” y, agrego, la gran inversión y desgaste de todo tipo que muchísimos dimos por lograr ese grado académico. Si no es necesario pues “¡apague y vámonos!”
Creo que el Colegio debe promover un cambio a su Ley Orgánica, que aún está vigente, y que por vía de reforma o por interpretación auténtica, se diga que para ejercer el periodismo profesional, es necesario un título extendido por una universidad debidamente autorizada por el Estado. Incluso, para mayor claridad y para distinguirlos con estos “periodistas empíricos”, o de los meros “opinadores” y otros, se le llame al ente gremial “Colegio de periodistas profesionales” o “graduados”. Que la colegiatura no sea obligatoria; ese no es el punto, pero sí que se respete a quienes nos hemos preparado en las aulas universitarias para ejercer con profesionalismo, o sea, con respaldo académico, esta noble labor de “hacer periodismo”, como debe ser.
Para terminar y que se vea las confusiones que se tienen con los desafortunados fallos de esos tribunales, causa ira que un comentarista del artículo del señor Fernández, que se puede leer al pie de su columna, se deje decir esta “perla”: “Pero el periodismo es más afín a profesiones artísticas o de entretenimiento, en las cuales no es tan necesario ejercer un estricto control de los profesionales (sic)”.
Sí, ¡cómo no! Ya lo viera haciendo una nota periodística o qué decir de un reportaje. Sería como alguien que no estudió Derecho se le ponga a redactar, en forma y fondo, una sentencia o a defender técnicamente a alguien por un delito, por leve que este sea. ¡De seguro no habría prisiones! Igual pasa con el periodismo, al que ese compatriota llama “entretenimiento”.
¡Válgame Dios!

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