“Yo antes consumía drogas afuera, pero aquí en la cárcel no, porque es muy caro, las piedras de crack son como un grano de arroz y valen mil colones….aquí se vende y se consumen drogas todos los días, esto es igual que estar en las calles”.
Primera Plana conversó vía telefónica con un privado de libertad en San Sebastián, a quien, para proteger su identidad lo llamaremos Esteban. El recluso confirmó la facilidad de comprar estupefacientes en ese centro penitenciario. Sus declaraciones apoyan un estudio que indica que el 80 por ciento de las personas recluidas en centros penitenciarios consumen drogas.
La administración Arias asegura que es un problema de nunca acabar, “una forma
para que no entre droga en los centros o de minimizar, es no permitiendo visitas, pero, eso no lo podemos hacer. Otra forma es hacer requisa profunda, y eso tampoco lo podemos hacer. No digo que estemos atados, sencillamente somos respetuosos de la legalidad”, sostiene Reynaldo Villalobos Zuñiga, Director de Adaptación Social.
Para impedir el ingreso y consumo de drogas a las cárceles, Adaptación Social apuesta, desde hace 4 años, al trabajo de prevención que ejerce una unidad canina que requisa dentro de los módulos y pabellones, apoyada con una estrategia de observación constante, pero la realidad refleja que estas acciones siguen siendo insuficientes.
“Existe control de requisas para detectar drogas pero estos esfuerzos son en vano, yo considero esta gestión como algo mediocre. Es normal ver a los compañeros escondidos consumiendo”. Esteban añadió que las inspecciones las hacen como una vez a la semana.
“El consumo y venta de drogas en las cárceles es un asunto de estado, no es un asunto de seguridad ciudadana, es un asunto de desarrollo humano” destacó Franklin Jiménez, encargado del proceso de atención a pacientes del Instituto de Fármaco Dependencia y Alcoholismo (IAFA).
“Con mayor represión y mayor policía, eso puede controlarse pero lo que se controlaría es la punta del iceberg, la gran pregunta es, porqué eso sucede, y eso hay que entenderlo desde el punto de vista de la satisfacción oportuna de todas las necesidades que una persona pueda tener” añadió Jiménez
FACILIDADES EXISTENTES EN LOS PENALES
El uso de celulares facilita la comunicación entre los reclusos y personas que ingresan droga a los centros penitenciarios. El gobierno invirtió millones de colones en un sistema que pretendía impedir que los celulares tuvieran señal dentro de las cárceles.
Pese a la millonaria inversión, en oportunidades no se bloquea la señal de los celulares de tecnología TDMA “aparentemente por una cuestión de antenas, tenemos un problemita, pero creo que a corto plazo lo vamos a poder resolver” indicó, Reynaldo Villalobos, Director de Adaptación Social.
“El diagnóstico de un psicotrópico tiene que regularse desde la cárcel, y por más regulación que usted haga, probablemente va a llegar algún trasiego con ese psicotrópico, llámese diazepam ó cualquier otro” agregó Reynaldo Villalobos.
Según datos de Adaptación Social, en promedio se detectan mensualmente 8 personas que tratan de ingresar drogas en las cárceles. Sin embargo, otro número de visitantes logra burlar los controles.
Se han detenido agentes de seguridad y funcionarios haciendo el tráfico de drogas en los centros penitenciarios, los casos detectados se han denunciado ante los Tribunales de Justicia.
FALTA DE RECURSOS EN EL IAFA IMPIDE ATENCIÓN
Adaptación Social establece un mecanismo de atención a las personas que podrían estar consumiendo drogas, su apuesta es mediante la firma de alianzas, incorporar a las organizaciones no gubernamentales, a la comunidad y organizaciones como Alcohólicos y Anónimos y Hogares CREA, el desarrollo de talleres y charlas para hacer reflexionar sobre el problema de las drogas.
Las autoridades del Instituto de alcoholismo y fármaco dependencia –IAFA-realizan intervenciones junto a Adaptación Social, la función es diagnosticar adecuadamente los casos de consumo. El tratamiento queda a cargo de los especialistas de los centros penales, los cuales reciben la capacitación del IAFA.
El IAFA asegura que realizan asesorías y evaluaciones permanentes de los casos, en aquellos que se amerite una desintoxicación coordina con los médicos hospitalarios.
Los esfuerzos por rehabilitar a los privados de libertad en el consumo de estupefacientes, tienen limitantes, “nosotros priorizamos labores en los menores de edad, por la escasez de recursos y también en el centro Zurquí” señaló Guiselle Amador, directora del IAFA.
“Si alguien necesita un médico cuesta que lo atiendan, porque hay que hacer primero una carta para hablar con los oficiales quienes se dirige al gestor, el gestor al gato, el gato al perro, quizás a los 4 días lo atienden a uno”, aseguró Esteban, recluso de San Sebastián.
Guiselle Amador sostiene que cuando se detectan casos de dependencia severa, ellos intervienen “nosotros coordinamos con las cárceles. Si los profesionales de Adaptación se enfrentan a casos muy difíciles de tratar, los trasladen a los Centro de Atención Integral en Drogas (CAIDS).
En la actualidad el IAFA cuenta con cinco CAIDS ubicados en San Pedro, San Ramón, Puntarenas, Quepos, Santa Cruz y para el próximo año planean abrir en Turrialba, San Carlos y Pérez Zeledón.
UN ESCAPE A LA REALIDAD SOCIAL
“Eso es falta de control emocional de la persona, depende de cada uno, pero lo que se vive acá adentro no es nada bonito, uno está marginado de los seres queridos, de los familiares. Además, hay personas que están aquí inocentemente, conozco más de un pato de esos que han sido víctimas de un montaje”, comentó Esteban.
Los especialistas concuerdan que cuando una persona empieza a tener limitaciones de accesos para su formación y desarrollo, reacciona contra la sociedad o busca satisfacer esas necesidades en otros ámbitos “ahí es cuando comienza el delito, la violencia, el consumo abusivo de sustancias y eso tiene una génesis de tipo sociopolítico, no es una génesis de tipo ciudadano”, dijo Franklin Jiménez.
Según Jiménez esas condiciones de vulnerabilidad social inciden de forma directa “los gobiernos tienen que hacer conciencia de que tienen que satisfacer oportunamente las necesidades de desarrollo de la gente, en todo sentido y de manera integral”.
El médico psiquiatra Luis Sandí considera que el tratamiento de las adicciones debe ser como el tratamiento de una enfermedad crónica “como la diabetes, la hipertensión o el asma, la adicción es una enfermedad permanente incurable y de múltiples recaídas entonces los tratamientos tienen que ser intensivos”
El especialista recomienda que las personas con problemas de consumo de estupefacientes, estén bajo un proceso de terapia permanente, haciéndoles crecer espiritualmente “se puede prevenir en el tanto se fortalezcan esas áreas y se esté en terapia de forma continua.”
El éxito terapéutico tiene que ver mucho con la colaboración de las personas, su deseo de rehabilitarse permitirá mejores resultados. Pero si sigue ingresando drogas en los centros penales, será más difícil que exista un éxito en los tratamientos”, concluyó la directora del IAFA.
El director de Adaptación Social admite que la situación debe verse desde una perspectiva nacional, “es un problema de estado que hay que abordarlo desde todos los aspectos y de salud pública, porque no lo podemos ver como el consumo de la cárcel, porque muchas veces el consumo de drogas inició cuando estaban en libertad”.
Reconoce que quizás si se aborde el problema desde distintos ejes y de forma interinstitucional se minimice el trasiego y consumo de drogas en las cárceles, pero falta que la voluntad y compromiso político se conviertan en acciones.
