Primera Plana
Histórico


Visión periodística de Rafael Fraguas: fundador del Diario El País

| Viernes 3 de Diciembre, 2010
VISIÓN PERIODÍSTICA DE RAFAEL FRAGUAS: FUNDADOR DEL DIARIO EL PAÍS 

“Nuestro punto de vista vale como el de cualquier persona, sino que opinamos fundadamente e informativamente y la objetividad es la forma suprema de la honestidad periodística”
Rafael Fraguas Taller de periodismo de cultura en Costa RicaEl pasado 22 de noviembre, el Centro Cultural de España, realizó el Taller de Periodismo Cultural Centroamericano, con Rafael Fraguas quien conversó con Primera Plana, aspectos de su carrera como Miembro Fundador del Diario El País, corresponsal del matutino en conflictos armados, ex Secretario General de Periodistas Sin Fronteras, Profesor Universitario, sociólogo, relacionista internacional, politólogo, escritor y periodista.
Fraguas manifestó sus apreciaciones sobre el periodismo cultural en tiempos modernos, como nueva beta para la prensa e información esencial para la sociedad.

Marcela Rojas Muñoz
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¿A qué edad se dio cuenta de su gusto por el Periodismo?
Desde que tenía 18 años, mi padre era periodista, tenía algunos miembros de mi familia paterna vinculados al Periodismo, pero mi vocación inicial era la Diplomacia, pero por razones de la historia concreta española no pude dedicarme a aquello. 
Mi vocación de periodista era permanente, es decir podía complementar y cambiar el mundo, pero para cambiarlo debía contarlo y tenía que ser alguien que lo contara. Creo que los periodistas cumplimos esa función, una función absolutamente necesaria.
No sé si será suficiente para cambiar el mundo, pero desde luego es imprescindible.
¿En sus inicios en que medios trabajo?
Trabajé inicialmente en una revista que se llamaba Mundo Cristiano, también Gaceta Universitaria, posteriormente en el Diario Católico, que se llamaba Diario Ya de Madrid, luego estuve en la Revista El Europeo y posteriormente ingresé a la redacción como Fundador del Diario El País de Madrid.
He dirigido una revista que se llamaba Diálogo Iberoamericano durante un año largo, y también me he dedicado a la defensa de los derechos laborales de los Periodistas en los Sindicatos y Asociaciones Profesionales.
Fui miembro de la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa, representando a los Periodistas Jóvenes durante 4 años, en los años de la transición (1974-1977), he sido responsable y Secretario General de Periodistas Sin Fronteras y Vicepresidente de la Sección Internacional con sede en París
Cubrió noticias como el derrocamiento del Presidente ecuatoriano, Francisco Macías y la Guerra Irano-Iraquí en el Medio Oriente y la África Negra. ¿Cómo fueron esas experiencias’
Muy enriquecedoras e ingratas desde el punto de vista personal, por ejemplo en África Negra por razones profesionales contraje la Malaria, estuve muy enfermo, eso también me hizo reparar en los riesgos elevados que se ciernen en la vida del periodista y enviado especial.
Cuando he retornado y me he curado, intenté que a través de organizaciones profesionales se ponga en buen recaudo para que la gente tome precauciones y lo necesario para no caer en la enfermedad.
La experiencia de la guerra Irano-Iraquí me puso en contacto con un universo totalmente distinto.
Rafael FraguasEl Islam es un universo muy conflictivo donde se estaban incubando muchas de las cosas que vinieron luego, me brindó una plataforma excepcional para ver los problemas del mundo y me reafirmó nuestro oficio, el de los periodistas es un privilegio, porque barajamos un bien que no es nuestro que es la información, pero se deposita en nuestras manos para que lo realicemos y ordenadamente se lo devolvamos a la sociedad.
Nosotros solo somos intermediarios, no somos más que eso, pero tenemos el privilegio de haber recibido de la sociedad ese legado, que es cumplir con nuestro deber de informar y el deber de opinar, pero no opinar desde nuestro punto de vista, porque nuestro punto de vista vale como el de cualquier persona, sino el de opinar fundadamente e informativamente y la objetividad la considero la forma suprema de la honestidad.
¿Para usted cuál es el secreto de una entrevista en situaciones de riesgo?
El género de la entrevista es bastante estable en cualquier tipo de situación, lo que pasa es que hay distintas tonalidades, hay una entrevista socrática en la cual el entrevistador desaparece prácticamente para hacer aflorar al personaje que se está entrevistando, hay una entrevista más liberada en la cual el periodista de cierta forma mantiene un reto, un desafío porque hay una controversia de partida, y hay otra entrevista donde el periodista adopta una actitud beligerante con el entrevistado, posiblemente la entrevista beligerante no es la más recomendable en situaciones de guerra, porque en situaciones como estas uno está en medio de los dos bandos, no hay un punto intermedio en las guerras e imposible es estar tranquilo en esas situaciones.
Creo que lo básico de una entrevista es que el entrevistado tenga libertad de expresarse, que las preguntas no determinen las respuestas, que exista un margen donde el entrevistado o entrevistada pueda realmente ser libre a la hora de responder y eso en toda situación, sea de guerra, de beligerancia o de no guerra, siempre se agradece
En el Diario El País cubre noticias culturales, ecológicas e históricas. ¿A qué se debió ese cambio, después de ser un periodista de notas internacionales?
Rafael FraguasSe ha debido fundamentalmente a que llega un momento en el cual trabajas como enviado especial cubriendo en guerras y te das cuenta de que tu vida también tiene una dimensión, ya no se puede estar permanentemente en una situación de tensión como en una situación de guerra, eso puede acabar con todo, acabar con la familia, con los hijos, acabar con cualquier relación, y para ser un buen periodista, tienes que ser antes un buen ser humano y la humanidad requiere atender funciones.
Llega un momento determinado en la vida de un periodista, de un corresponsal de guerra por ejemplo que se preguntan, ¿qué hago a 5 mil kilómetros de mi país?, tengo derecho a pensar un poco en mí mismo.
Estuve 11 años viajando al Medio Oriente, en situaciones de máximo peligro, al norte de África también, y en unos escenarios europeos, ya he dado mi contribución a ese periodismo, esos conocimientos me toca aplicarlos mediante la difusión de lo que es el periodismo y lo que es la enseñanza del periodismo, he sido Profesor adjunto de Política Internacional en el Máster de Periodismo del Diario El País.
En el Diario El País, lo digo con humildad, he creado un género que consiste en la actualización de la historia, recurriendo a todo el patrimonio extraordinario que atesora la historia madrileña concretamente, pero también la historia de la nación y estoy muy contento, me lee mucha gente
¿Qué opina de la labor que realizan los colegios profesionales?
Rafael FraguasEntiendo que los Colegios Profesionales cumplen una función muy importante para determinar los intereses y como interlocutores de los intereses profesionales ante los poderes, para garantizar el ejercicio de la libertad de expresión y para defendernos de las numerosísimas agresiones que la libertad de expresión sufre, no desde una perspectiva corporativa, sino desde la perspectiva de la defensa de un derecho a la información que tiene el público, que tiene la sociedad para la cual trabajamos.
Es evidente que en medios de comunicación de muchos países no les prestan la atención que se debiera a las notas culturales. ¿A qué se puede deber?
Fundamentalmente hay un complejo en la gente, piensan que son muy poco cultos y si ocupan posiciones de mando, tienen cierto complejo, creo esa es la primera cuestión, la segunda es que la información cultural como no es conflictiva y hay un sesgo muy negativo habitualmente de la “informaticidad” de la información, pues resulta que eso afecta en teoría a las informaciones que no son conflictivas, como informaciones relativas a la cultura.
Vende más una información negativa que una información positiva y la cultura tiene alineación de positividad muy evidente, porque comunica, relaciona grupos, permite la interactuación y eso es muy positivo.
Creo ha sido un problema de imaginación de los propios periodistas, buscar nichos de información, sitios donde obtener ideas, todo es prácticamente cultura; muchas veces nos hemos dejado engatusar por la tecnología y no nos hemos dado cuenta que la tecnología no es un bien en sí mismo, la tecnología nos tiene que permitir abrir el horizonte informativo de una manera mucho más amplia.
¿Cómo es el tratamiento que se da en los medios españoles y europeos a las noticias de cultura en comparación con América Latina?
Influye mucho la televisión, hay una televisión cultural, prensa cultural en España muy seria que se ha aprovechado, aparte del volumen y la envergadura del país.
En Centroamérica creo no habido una conexión tan profunda entre los medios de la prensa y los medios de producción intelectual como la universidad por ejemplo, las universidades centroamericanas tienen unos paneles científicos extraordinarios y no se aprovechan.
¿Qué crees hace falta para un mejor tratamiento de las notas culturales en los medios de comunicación?
Creo que lo que falta es una cualificación o la revisión de los universos informativos temáticos de los cuales se nutre la información cultural, hay muchísimos aspectos de la vida cultural que quedan inadvertidos.
El asunto es que el concepto de cultura es enormemente vasto, muy amplio, ¿qué entendemos por cultura?, habría que verse que entendemos por ello, básicamente se puede decir que del árbol de la humanidad, el fruto es la cultura.
La cultura tiene una dimensión de palabra, de pensamiento y de acción, cultura es desde la astronomía, la indumentaria, el atuendo, la etnografía, la arquitectura, las bellas artes, el cine, la música, en fin una cantidad de universos, pero el problema es que eso no se ve sistemáticamente reflejado, más que ocasionalmente reflejado en la prensa escrita.
Sería bueno acotar esos contenidos y acreditarlos, es decir convencer a los que mandan en las redacciones, a esos que deciden que la función social que cumple la información cultural es extraordinariamente importante, es tan importante porque la cultura despeja los malos entendidos, permite a los colectivos entenderse, permite comunicarse a la gente y cuando la gente se comunica y no está aislada es mucho más fácil subsanar los conflictos.
¿Para usted cuál es la función social del periodismo cultural?
Cuando la prensa se dedica a hablar solamente de deportes o de otros universos Informativos, esa función de conexión de la cultura como lenguaje universal desaparece, entonces los colectivos se alejan entre sí y es mucho más fácil que surja la chispa del conflicto en colectivos que no se conocen, que no se interrelacionan, que en colectivos que están conectados a través de la cultura y esa es la función que tiene que hacer el periodismo cultural.
Hay que tener en cuenta que cuando una persona termina sus estudios pierde prácticamente la conexión con la cultura y eso es tremendo, que todos los gozos que procura la cultura desaparecen, entonces es bueno alimentar al espíritu mediante esa conexión.
¿Cómo vislumbra la situación futura de la cobertura en este tipo de noticias?
Habrá que estudiarlo bien, porque toda la versatilidad que producen todos los cambios tecnológicos introducidos puede permitir un mayor tiempo de reflexión curiosamente, pero el periodista debe ser el abanderado de los espacios para la reflexión, puede informar velozmente pero debe analizar y crearse un criterio propio con mayor soltura, entonces toda esa velocidad que se gana por un lado hay que ganarla también en el espacio de la reflexión, hay que ver las indicaciones que tiene, a qué tipo de público va dirigido y qué es lo que ese público puede requerir de nosotros los periodistas culturales y como puedo como medio de comunicación satisfacer el interés de esta persona, de un o una lectora potencial.
¿Qué tipo de efectos tendrán o tienen las redes sociales como Facebook y Twitter en la difusión de las noticias de cultura?
En Centroamérica hay un déficit de información cultural bastante acentuado, no en todos los países, entonces la estructura de red social podría ser muy positiva para nutrir de contenidos y para suplir ese déficit que presenta la información cultural.
No obstante, creo que las redes sociales tendrían un efecto un poco narcisista, es decir es muy bonito noticiarse a uno mismo, los periodistas como todo el mundo sabe somos la última noticia posible, solo una noticia de vez en cuando justifica nuestra presencia como protagonista.
Cómo un servidor que se desplazó desde España hasta Costa Rica para impartir el Taller de Periodismo Cultural, se le haya dado la oportunidad de esta entrevista, pero normalmente el periodista no puede ser noticia, el pintor no suele aparecer en el cuadro ni debe.
Las personas que se meten ahora a las redes sociales buscan un poquito de notoriedad u satisfacción y se convierten en fuentes, y una cosa es ser una fuente informativa y otra cosa es ser un periodista, quien debe contrastar y chequear la calidad de la información de las fuentes es el periodista quien asume ante la sociedad, la responsabilidad de informar correcta y verazmente es el periodista y no la fuente.
Pienso que las peores fuentes son las familiares y no lo digo porque haya perversidad en mi familia ni mucho menos (risas), sino porque se le aplica una clave afectiva y no una clave irracional de lo que te está diciendo, le crees no porque lo que te diga sea racional o sensato, sino le crees porque le tienes aprecio y esas fuentes no funcionan, se pierde la capacidad de contraste al decir por ejemplo, ¿cómo voy a dudar de mi tía Margarita?
¿Qué tan enterado estás del tratamiento de las noticias culturales en Costa Rica?
Realmente no tengo mucha información, no me ha dado tiempo de conocer la información cultural, solamente he visto en el diario La nación que tiene un aspecto muy bueno, veo que hay un tratamiento sistemático en cuestiones de arte contemporáneo, me parece muy gratificante, tuve una conversación al respecto con don Víctor Hurtado (Editor Suplemento Áncora, La Nación), pero no me ha dado tiempo de leer los reportajes últimos.
Es muy posible que el problema sea más leve aquí que en otro lado, hay más sensibilidad, más cultura que en otros sitios para poder desarrollarlo, es claro que en todos los sitios hay carencias, no son solo carencias específicas en Costa Rica, ha habido una “deportimización” de la información, no estoy de acuerdo que los deportes ocupen todos los escenarios informativos ni la nota “roja” y la “rosa”, la farándula está muy bien, pero se pueden meter en muchos ámbitos, como la política, la economía, etc.
¿Qué considera puede hacerse desde las universidades para incentivar ese apoyo a la cultura?
Creo que primero facilidades para poner el conocimiento a servicio de la prensa y luego de los ciudadanos; los mejores años de la vida académica de un estudiante que logra sacar su doctorado, quedan perdidos en una memoria de tesis doctorales que se quedan haciendo polvo en una biblioteca, a eso hay que dársele salida y la salida es que la prensa acceda a eso, naturalmente acatando todos los problemas de derechos que pueden haber, como derechos de titularidad, pero poniendo ante las cámaras o ante los micrófonos a los autores de los escritos para que cuenten su trabajo, pues no se puede dar el lujo que su conocimiento se desperdicie, que cuente todo lo recopilado en su trabajo, todo eso tiene una dimensión social, eso tiene una salida extraordinaria, se pueden hacer programas de un contenido cultural de largo alcance.
¿Qué percibió de los estudiantes que recibieron su taller?
Es la tercera experiencia de este tipo que tengo en Centroamérica, he visto una participación muy elevada y grandes expectativas, un anhelo de definir un poco que es lo que hacemos los periodistas de cultura, he procurado refrescar algunos conocimientos cuando éramos estudiantes, pero que el periodista está muy inmerso en la realidad cotidiana y a veces se olvida, no tiene tiempo para la reflexión.
El resultado más concreto es que hemos decidido hacer una revista digital virtual de Cultura de tipo mensual para proveer de contenido a los medios Centroamericanos, si es que tienen un déficit cultural, que no se diga que no hay materia, vamos a seleccionar temas interesantes entre los periodistas centroamericanos y españoles, vamos a ofrecer esa revista virtual que se va llamar La Mazorca, porque es un elemento común entre todos los países, en su cultura gastronómica y agraria, va tener secciones de cine, televisión, crítica de arte, teatro, crítica literaria, de pintura, arquitectura, artes visuales, plásticas, arqueología.
¿Es el periodista de cultura formador de los pueblos?
Esas son palabras mayores, creo que el periodista de cultura puede ser un agente de cambio, pero la responsabilidad social de formar al público, de “culturalizar” a la gente no es del todo su responsabilidad.
Él no es el principal agente en esa formación, esta la educación básica fundamental y, cuando no se da esa educación básica sí puede asumir esa función pero con mucho respeto siempre. Hay que convertirse en un agente de cambio cultural, pero teniendo en cuenta que hay otros poderes e instancias que tienen responsabilidad en esa tarea, es una tarea como demasiado fuerte para un periodista.

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