Primera Plana
Histórico


Primeros trabajadores en organizarse: mineros, arrieros y prostitutos

| Miércoles 15 de Mayo, 2013
PRIMEROS TRABAJADORES EN ORGANIZARSE: MINEROS, ARRIEROS Y PROSTITUTAS

EnriqueTovar (*)
[email protected]
miembro fundador del Colegio de Periodistas

Entre los primeros trabajadores en organizarse, en la historia de Costa Rica, estuvieron los mineros, arrieros y prostitutas.

En un país de asalariados agrícolas, allá por 1830 los mineros decidieron unirse en un gremio, a fin de obtener ventajas de diverso tipo. En el sector del Aguacate, entre Atenas y San Mateo, se hacían explotaciones de oro, en forma artesanal. También, esa situación sedaba en otros lugares del territorio nacional, en una Costa Rica que era un Estado miembro de la Federación Centroamericana. Fueron, por tanto, los trabajadores de las minas los primeros en establecer una organización aunque sin alcanzar una estructura sindical como la que se conoce hoy en día.

Vinieron luego los arrieros, en 1868, con un propósito de constituirse en grupo unido y en ese afán, sorprendentemente, lograron aglutinar a cinco mil carreteros. Estos trabajadores hacían las duras jornadas de transportar el café a Puntarenas. Ellos procuraban salarios y condiciones laborales apropiadas, pues la travesía desde el Valle Central hasta el mencionado puerto del Pacífico era harto penosa, y se duraba varios días.

Lugares donde reposar, los llamados sesteos, y soltar allí los bueyes de sus carretas, a fin de que descansaran y pastaran, y sitios seguros para dormir, aunque fuera en el descampado, estuvieron entre sus preocupaciones.

Los arrieros constituyeron, entonces, el grupo mayoritario de trabajadores del país, aparte de los asalariados agrícolas, que laboraban en los cultivos de café, principalmente, y en tareas de ganadería.

TRABAJADORAS DEL SEXO

A raíz de un “Reglamento de Higiene”, emitido por el Gobierno, las prostitutas o “empresarias” del sexo como se les denomina en la actualidad, tuvieron que agruparse. Eso permitió un censo que facilita ver que su número fue elevado para la Costa Rica de entonces, cuya población rondaba los 350 mil habitantes. El registro lo realizaron los llamados Agentes Principales de Policía.

De acuerdo con los datos, para 1895 estaban registradas 1.244 prostitutas, de las cuales 1.080 eran solteras, 494 menores de 20 años, y 87 extranjeras.

Para 1899, a las puertas del siglo XX, se advierte un incremento, pues había anotadas 2.196 trabajadoras del sexo, de las cuales 1.014 estaban inscritas en San José, 104 en Cartago, 329 en Heredia, 258 en Alajuela, y 64 en Guanacaste.

Curiosamente, en los puertos marítimos, donde usualmente se considera que hay mucha prostitución, en este caso su número no fue tan desproporcionado, pues en Puntarenas ofrecían esos servicios 156 y en Limón 171. En los dos casos, bastante menos que en San José.

¿Qué beneficios buscaban estas mujeres, que estuvieron entre las primeras en cobijarse o ampararse en una organización laboral? Aparte de la atención de salud, que debió ser bastante precaria en esa época, pretendieron no tener problemas con las autoridades, tanto en impedirles ejercer su trabajo como para evitar abusos de aquellos que se quisieran aprovechar de una situación irregular, procurándose a cambio del silencio el favor de un rato de placer sin tener que pagar.

OTRAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN

Entre 1830, año en el que los mineros se agruparon, y 1874, hubo otras formas de organización, como fueron las llamadas sociedades mutualistas y las cajas de ahorro. Esos conglomerados procuraron capitalizar económicamente sus organizaciones para tener recursos con los cuales financiar iniciativas, desde la constitución de un taller artesanal hasta la edificación de casas. En las cajas de ahorro podían participar obreros de la incipiente agroindustria, artesanos, comerciantes, y dueños de bienes. Su finalidad, como se dijo anteriormente, era la de acumular dinero.

Esas cajas de ahorro no fueron muy exitosas, por diversas razones, entre ellas la falta de continuidad o disciplina en guardar dinero por parte de sus miembros. En esta figura se sustenta en buena parte el solidarismo de nuestros días, con la gran diferencia de que en el ahorro del solidarismo participa el empresario empleador y el trabajador cotizante, que destina un porcentaje de su salario a ese fin. La idea de don Alberto Martén al crear este tipo de estructura fue genial, porque logró la capitalización de las asociaciones con el aporte de los empleados y del patrón.

Los sindicatos como tales, emergieron en el siglo XX, sustentados fundamentalmente por ideas provenientes de Europa y Estados Unidos. Para ello contaron también con el fuerte estímulo de la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, de 1891, en la que denuncia, entre otras cosas, la insensibilidad del capitalismo frente a la condición obrera.

Esta declaración papal inspiró a monseñor Bernardo AugustoThiel, el segundo obispo en la historia de Costa Rica, a publicar la Carta Pastoral Nº 30 sobre el “justo salario a los jornaleros y artesanos”, en 1893, constituyéndose ese documento en el mayor espaldarazo de la época en favor de los trabajadores.

* Versión abreviada del autor, de su exposición en el Colegio de Periodistas el martes 23 de abril de 2013, en el conversatorio sobre la conmemoración de los cien años de la primera celebración del Primero de Mayo en Costa Rica, realizada en el salón Carlos Mora Jiménez.

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