Gladiador de noticia de la calle, que reinventó la radio
Mario Bermúdez | Jueves 11 de Septiembre, 2025
De entre las brumas de una época en la que la radio era la reina del periodismo, Carlos Fernández evolucionó de la figura clásica del periodista de a pie, soldado de la calle en pos de la noticia, para llevar esa búsqueda a un nivel superior, en la conversación con protagonistas de la actualidad.
Con su programa “Charlemos”, durante casi cuatro décadas, reinventó el ejercicio profesional con el micrófono, para llevar ese periodismo radial un escalón más arriba, mediante entrevistas nocturnas que desvelaban detalles y referencias del acontecer nacional.
![]() |
|
Incursionó en la radio desde muy joven, y trabajó en las principales emisoras del país. |
Hasta el propio día de su fallecimiento, ese 3 de abril, estaba preparando el programa que se volvió su sello, su referencia como periodista y su legado familiar. “Charlemos. Polémico de verdad”, fue su lema. Como la realidad misma.
Carlos Fernández nació en Paso Canoas, un 11 de julio de 1956, hijo de Ramón Fernández y Hortensia Cerdas, y de una zona sur bastante aislada del resto del país. En ese entorno fronterizo, pronto brotó su pasión por la radio, inevitable aliado para trascender las limitaciones geográficas.
Siendo un niño se vinculó con emisoras de la zona, iniciando un aprendizaje desde abajo, limpiando discos, buscando transmisiones desde Chiriquí, y con 15 años, ya era corresposal del programa La Palabra de Costa Rica, de Enrique Tovar.
Su vocación no se limitó a las ondas; lo llevó a la palabra y la locución: con su familia rememoraba incursiones que realizó por ríos de Corredores, para descifrar la estela que dejan las palabras, modular la voz y procurar claridad, con el eco como cómplice. Una obsesión que lo acompañó. El “¿Cómo se oye?”, sería la seña de su afán por la perfección al transmitir.
Este hijo de la zona sur emigró a Alajuela en 1974, y sus estudios lo llevaron al Instituto de Alajuela, y de ahí a las aulas de la UCR y la UNA, a la vez que inició una carrera en la radio, que lo llevaría a trabajar en las principales emisoras: Columbia, con periodistas como Edwin “Metro” González, Nelson Brenes y Carlos Mora; Monumental, con Nora Ruiz y Adriana Núñez, y Radio Reloj, con Rolando Angulo, entre otros, representantes de una época dorada del periodismo radial. También trabajó en la República, en La Voz de América y en Notisur, de canal 2, pero la radio fue su pasión.
![]() |
|
En una cobertura con Edén Pastora, el “Comandante Cero”. |
Su trabajo como reportero lo llevó a compartir calles y coberturas con periodistas de la vieja guardia radial, como Carlos “Macho” Jiménez, Ernesto Gallegos y Leda García, de cuando la noticia se capturaba donde ocurría, y se reportaba primero en la radio. Eran los días de grabar en cinta, editar con cuchilla y buscar teléfonos públicos para transmitir; cuando las personas se enteraban a través del dial.
Fernández fue miembro destacado de esa guardia y participó en coberturas como los secuestros de la Corte Suprema y de la Embajada de Nicaragua, ambos en 1993. Uno de sus compañeros de armas periodísticas, “Macho” Jiménez, recuerda que juntos dieron la primicia de que los autores de la retención de magistrados eran los hermanos Fallas Elizondo, mientras que, en el caso de la Embajada de Nicaragua, Fernández logró destacarse merced a sus contactos, incluso con Alejandro Urbina, a la postre líder del comando Yolaína.
Pero esa cruzada informativa no fue su muro; anhelaba un espacio independiente, su propio programa radial, cuando esta posibilidad apenas una quijotada. Primero fue Charlas del transporte, pero fue la semilla de lo que sería su sello de identidad: “Charlemos”, un programa de entrevistas nocturno, que se caracterizó por su alta convocatoria para llevar a figuras relevantes de la política, la economía y en general la actualidad; multitemático, lo llegó a describir. Así, de día era sucesero para perseguir la noticia cruda, y de noche era entrevistador, para desenredar sus vericuentos.
Empezó en Soda El Parque, y durante 36 años fue referente de la actualidad, realizado en vivo, sin interrupciones. Su familia recuerda que no solo fue un espacio informativo, sino un verdadero proyecto familiar. Su hijo, Luis Carlo Fernández, aunque estudió derecho, fue también técnico, apoyo y asesoría para su padre; su hija, Priscila Fernández, desarrolló también la inclinación por la noticia, y se hizo periodista.
Precisamente, su hija recuerda que su padre siempre tuvo una afición por la palabra, que fue mucho más allá de la locución: le gustaba la poesía, y con ello conquistó a su esposa Vilma Flores –“Vivi”, la llamaba-, a la que enviaba versos en papeles, en fotos polaroid dedicadas. Amaba la perfección en el lenguaje, y en las transmisiones. De ahí una vocación también por la tecnología.
![]() |
|
Su familia fue un elemento importante para buscar independencia con su programa radial. |
“Charlemos” fue adoptado desde el 2009 en Radio Actual, la que sería su última casa. Aquí, Fernández también evidenció su afán por fusionar noticia y técnica, al incursionar en las redes sociales, y migrar en los últimos meses a Ticovisión, gesta en la que trabajaba cuando falleció, a pocos meses de alcanzar 69 años.
Así, en una era en la que la radio no impera en las noticias, como antaño, Fernández nuevamente buscaba formas de reinventar la profesión. Un legado que trasciende a Charlemos, y a una forma casi extinta de hacer periodismo.








Skor88 online has gained respect among players who value both fun and security. Its consistent performance, wide selection of games, and reliable services make it a trusted option. People appreciate its simplicity, making the overall experience both entertaining and safe. skor88 online