El filtro roto de las redes sociales
Luis Diego Zúñiga Gutiérrez Colaborador de Primera Plana | Jueves 3 de Julio, 2014
“Me le recosté y lo abracé”. Con esta sugestiva frase la página de noticias www.ameliarueda.com tituló la nota sobre la lesión del jugador de la Selección Nacional de Futbol, Heiner Mora, quien quedaba así marginado de participar en La Copa Mundial Brasil 2014.
La respuesta de los seguidores del sitio en Facebook no se hizo esperar. Un aluvión de críticas se disparó de inmediato contra el medio y su directora: “Asco de periodismo”, “credibilidad por el suelo”, “irrespetuosa”, fueron algunas de las reacciones más virulentas.
No obstante, nadie en el medio electrónico se inmutó ni hubo necesidad de sacar el paraguas para amortiguar la lluvia de comentarios negativos.
¿Será que los medios no ponen atención a sus seguidores en Internet? ¿Debe el encargado de redes sociales ignorar estos comentarios? ¿Es necesario responder, filtrar o eliminar comentarios pasados, insultos y ofensas para proteger a los usuarios del medio que guardan la compostura?
En el caso que ilustra este reportaje, Primera Plana conversó directamente con Antonio Jiménez, administrador de las redes sociales de ameliarueda.com.
El comunicador califica de innecesario tener que salir al paso de las críticas, por más soeces que sean, pues estas son solo interpretaciones personales sobre las cuales a ellos no les corresponde emitir un juicio de valor. “No dijimos nada que no era cierto, la noticia respondió a todos los estándares éticos y de calidad respaldados por el video donde se escucha la declaración del jugador (…) Cuando hemos cometido errores de precisión, doña Amelia ha hecho las aclaraciones respectivas”.
Ver y dejar pasar
Lo ocurrido en el sitio de amelia.com no es una excepción. Más bien la tendencia general en las redes sociales de los medios de prensa y de comunicadores independientes es que una vez publicada la nota el periodista o administrador literalmente desaparezca y por norma evite interactuar con los seguidores de su página.
El diario La Nación es otro ejemplo. “Llevar la seguidilla de todas las conversaciones, que en el caso nuestro son de aproximadamente 50 por día, es prácticamente imposible”, explica Jose Pablo Carranza, comunity manager (CM) de dicho diario.
El periodistas opina que las redes sociales van más allá de solo contestar comentarios. Son herramientas útiles para informarse y a su vez permiten una conversación fluida tal y como ocurre en la vida real.
“La mayoría de los participantes buscan interactuar entre ellos; es decir, fomentar lazos con su comunidad y no tanto con el medio en sí”, añade Carranza quien considera que el factor tiempo no coarta la finalidad de las redes sociales de interactuar con su comunidad, pues cuando alguna persona realiza alguna pregunta o alguna opinión sincera sobre algún tema en particular, en el caso de La Nación sí se le da una respuesta.
Una opinión similar tiene Antonio Jiménez, de ameliarueda.com. Para él los cibernautas saben que no están hablando solos pues “doña Amelia”, aunque no contesta todos los comentarios que le llegan si lo hace con los mensajes directos que llegan a su buzón, los cuales rondan entre 300 y 400.
Jiménez argumenta que gracias a estas consultas privadas fueron el primer medio en informar acerca del problema salarial de los educadores y hacer las averiguaciones pertinentes.
Groserías sin freno
Los comentarios pasados de tono y las palabras inapropiadas son bastante comunes en redes sociales, especialmente cuando de futbol se trata.
Medios de comunicación internacionales de gran reputación como ESPN y programas de alta audiencia al estilo de Futbol Picante no escapan de los insultos, las palabras ofensivas y los enunciados pasados de tono de los aficionados que comentan sus publicaciones.
En el ámbito nacional la página deportiva everardoherrera.com muestra un comportamiento igualmente agresivo principalmente en la red social Facebook, la más vista por los aficionados.
Algunos eventos deportivos que se caracterizan por desencadenar conductas violentas entre los seguidores de estos sitios son los partidos de futbol entre las selecciones de Costa Rica y Mexico y en el país las noticias relacionadas con finales de campeonato o el llamado “clásico” entre Alajuelense y Saprissa.
La pregunta es: ¿Deben los medios regular o filtrar los comentarios sin caer en la censura ni coartar la libertad de expresión?
Para Gabriela Calvo, experta en redes sociales y profesora de la Universidad Creativa, si este tipo de comportamiento es constante se debe a que el administrador desconoce el uso del filtro de groserías y no asumen como propio el compromiso de borrar los comentarios con lenguaje violento que además de ser mal vistos, terminan restando credibilidad al medio.
“Cada medio debería contar con un call center de periodistas, quizá no tan grande como el de una empresa transnacional, pero sí de dos o tres personas que estén monitoreando todos los comentarios, analizando los filtros e interactuando con la gente”, opina la especialista.
Por su parte, Oscar Mario Hernández, administrador de las redes sociales de everardoherrera.com asegura que aunque conoce al dedillo las herramientas de bloqueo, estas se quedan cortas ya que los cibernautas escriben las palabras prohibidas con una ortografía distinta, utilizando letras dobles y usando otras artimañas para eludir la acción de los filtros.
“No puedo estar pendiente todo el día de si un fulano puso esto o lo otro, tomando en cuenta que debo “postear" por día 50 informaciones y ahora con el Mundial casi 80. La audiencia es muy audaz y solo queda agregar a los filtros las palabras que se van viendo que son dañinas”.
Además de ser el CM de evarardoherrera.com en Facebook y Twiter, Hernández es el encargado de la producción de los programas radiales Al pie del deporte, La prensa dice y Primer tiempo en Radio Columbia y Radio Sinaí. Le corresponde además buscar y editar notas ya que el recurso económico no permite tener una persona dedicada exclusivamente al mantenimiento y atención de las redes sociales.
Responsabilidad mediática
La gente en redes sociales es temeraria al colocar mensajes cargados no solo de lenguaje violento sino también de aseveraciones y juicios que muchas veces no cuentan con pruebas que las respalden.
“Esto sucede en buena medida porque saben que sus comentarios tendrán poca permanencia en la web y entonces se dan el lujo de decir cualquier cosa sin asumir ninguna responsabilidad, expresa Lina Barrantes, investigadora de CEPAL y conductora del programa de opinión y debate Diálogos hacia el bicentenario, que se transmite por el SINART.
“Si yo puse un comentario hoy, dentro de seis horas me costará encontrarlo y menos dentro de dos años, a no ser que guarde el link, esto marca una diferencia de cuando se escribe algo en papel”.
Según la investigadora los comentarios son un reflejo de las pasiones poco controladas del individuo quien responsabiliza a los medios por regular con muy poco equilibrio lo que se publica.
Para Barrantes ese escaso control de los medios y la manera en como dicen las cosas, muchas veces alimenta un sentimiento de odio entre los cibernautas. Esta malestar se manifiesta en generalizaciones como decir que todos los políticos son corruptos o que en la iglesia católica todos los curas son pedófilos.






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