Nuevo hallazgo sobre antigua organización de prensa en Costa Rica
Hubert Solano Quirós Primera Plana | Martes 2 de Diciembre, 2014
En el transcurso de una investigación sobre temas relacionados con la historia patria tuve la suerte de toparme con un importante hallazgo: la existencia de datos documentales sobre una organización de periodistas con 123 años de antiguedad.
Se trata de un descubrimiento de gran relevancia para la historia gremial de la comunicación colectiva del país, ya que hasta el momento solo se tenían datos anteriores de este tipo de organización correspondientes a la década de los años 40 del siglo 20. Ni en el Colegio de Periodistas de Costa Rica ni en las universidades donde se forman los nuevos comunicadores se tenía noticia de una organización tan antigua, como esta de 1891.
Desde la aparición de la imprenta en Costa Rica, allá en el lejano año de 1830, los periodistas se caracterizaron por severas diferencias, a raíz de las posiciones radicales que estos asumían.
Unos eran conservadores y católicos a ultranza. Otros, liberales implacables. O bien, se convertían en militantes partidarios “envenenados” de los múltiples políticos patriarcales que dominaban la república.
Lo anterior impidió que los comunicadores se organizaran gremialmente para defender sus derechos, tanto laborales como profesionales. No obstante los avances gremiales en Costa Rica, desde la segunda mitad de la centuria del 19, dicha situación se mantuvo hasta 1969, cuando mediante Ley de la República se fundó el Colegio de Periodistas de Costa Rica.
En el desarrollo de otra investigación en el Archivo Nacional, en 1998, me correspondió descubrir en una revista de 1945 la organización periodística más vieja, hasta ese entonces, y la nómina que componía su junta directiva. En esa misma revista se hablaba de una agrupación de hombres de prensa formada en 1942 y que había sido inscrita ante notario público.
Los múltiples esfuerzos iniciales por encontrar en los archivos del Registro Nacional los datos de inscripción fueron en vano. No obstante, gracias a un golpe de suerte uno de los funcionarios del Registro me indicó que creía haber visto esta información en alguna parte de los libros manuscritos que se llevaban antes. No aparecía en los sistemas computadorizados debido a que -por alguna razón- la página correspondiente no se había incluido.
Semanas más tarde el funcionario me contactó por la vía telefónica para darme la grata noticia de que ya había localizado el dato. Tanto los detalles de lo sucedido en 1949, como en el 42, se publicaron en el periódico Primera Plana del Colegio de Periodistas en vista de los valiosos datos históricos aportados y desconocidos hasta ese momento.
Ahora en el 2014, de nuevo me corresponde descubrir una organización de prensa, aún más antigua.
Prueba documental
La información apareció en San José, en el diario vespertino El Imparcial, del 27 de enero de 1891, en la página 2 de la edición Nº 54, del Año I, bajo del dirección del periodista salvadoreño don Francisco Gavidia.
Este periódico se localizaba frente al edificio de la Dirección de Correos y lo publicaban diariamente, excepto los domingos. La suscripción mensual costaba 10 centavos diarios, o un peso. Tenía agencias en Cartago, La Unión, Heredia, Alajuela, Atenas, Grecia, Esparta, Limón, Bagaces, Quemados, Puntarenas, Las Cañas y Liberia.
Dice así la noticia:
“Antier, a las 12 meridiano, se reunieron en la oficina de la “Prensa Libre”, correspondiendo a la invitación de su director General don Francisco Serrano, los señores Juan V. Quirós, director de “La República”; Próspero Calderón, de “Costa Rica Ilustrada”; Miguel A. Salazar, de “El Obrero”; José María Sánchez de “La Unión Católica” y “ Eco Católico”; Otoniel Pacheco, de “El Anunciador” y Nicolás Echeverría, director y redactor de “La Razón”.
Estando presentes la mayoría de los periodistas, el General Serrano leyó “un elegante discurso, lleno de los conceptos más razonables, proponiendo la Asociación de la Prensa Costarricense”.
Luego se procedió a organizar la junta directiva provisional. Resultaron electos de esta manera: Presidente: General Francisco Serrano. Vicepresidente: Juan V. Quirós. Secretario: Otoniel Pacheco. Seguidamente se dispuso nombrar una comisión para formular el proyecto de estatutos. Fueron electos los directores General Francisco Serrano, de La Prensa Libre y don Francisco Gavidia, de El Imparcial.
A continuación, don José María Sánchez, de Unión Católica y el Eco Católico, presentó moción para que “tomara por principio fundamental de la Asociación de la Prensa Costarricense, el supuesto de que, siendo cristianos y católicos los aquí reunidos, sería la moral cristiana el precepto por excelencia en que se basaría la reglamentación”.
Se objetó, por parte de otros periodistas la apreciación de la moral que debía animar cada artículo. Y que el fin de la Asociación de la Prensa no necesitaba una declaración de las ideas morales y filosóficas que profesaban, por abarcar dicha declaración más de lo que se requería para asociar a la prensa.
Finalmente, argumentaron que lo único indispensable en esa asociación era basar la reglamentación “en los preceptos de la mayor buena fe, la absoluta tolerancia y exquisita cortesía”.
El Sr. Sánchez argumentó que no se oponía en absoluto a la discusión de todo asunto en toda materia, pero que deseaba que, desde luego, se hiciese una declaración general tocante a la adopción de la moral católica.
Por su parte el director de El Imparcial insistió en que en la discusión del reglamento pondría de manifiesto la moral que animaría sus artículos.
Añadió que notándose desde luego que “había una mayoría de tendencias impuestas a la de una minoría constituida por el Sr. Sánchez, solicitaba que esa minoría estuviese representada en la comisión redactora del proyecto. Y no pudiendo designar otra persona, si no al Sr. Sánchez, propongo que se le designase para formar parte de la comisión”. Esta moción fue aprobada.
Con tales preámbulos terminó la reunión de aquel histórico 25 de enero de 1891, no sin antes los periodistas expresar: “Esperamos que la Asociación de Prensa dará los benéficos frutos que de ella se esperan”.
De inmediato, en medio de todos aquellos papeles que tenían en la mesa de trabajo, el General Serrano sacó de una gaveta una provisión de un litro de excelente Coñag, “que los representantes de la opinión pública saborearon expertamente…”.
Lo qué pasó posteriormente con esta asociación es difícil de saber. En la Biblioteca Nacional hay periódicos (en muy mal estado) de El Imparcial hasta febrero siguiente.
Curiosamente, tampoco, La Prensa Libre, no obstante que la reunión se celebró en sus instalaciones, consignó entre sus páginas de aquella importante reunión.
Ese diario toca un asunto de la prensa hasta el 29 de enero de 1891, cuando anuncia que un nuevo periódico saldrá en San José. Se trata de El Partido Liberal, integrado por un grupo de reconocidos jóvenes liberales de la capital.
Por su parte, El Imparcial dijo al respecto que “a su aparición tendremos especial placer en ocuparnos de esa publicación, que desde ahora nos merece todas nuestras simpatías”.
Y, concretamente, sobre la Asociación de la Prensa se refiere someramente hasta el 7 de febrero, cuando publicó sobre otro periódico: “Celebremos que sea el Sr. Murillo el redactor de El Ferrocarril. Con más solicitud le invitamos a nuestra Asociación de la Prensa”.
En aquellos días de inicios de 1891 los órganos de prensa en Costa Rica, según “El Imparcial” eran: La Gaceta, diario oficial del gobierno. El Imparcial, diario de la tarde, considerado evolucionista, y dirigido por el Sr. Francisco Gavidia. La Prensa Libre, redactado por el General Francisco Serrano, órgano catalogado como constitucional, de la Empresa Tipográfica. El Heraldo, por Pío Víquez, diario republicano independiente, considerado como indefinido. La República, por Juan V. Quirós, liberal empírico. El Ferrocarril, por F. Mora, indefinido. Costa Rica Ilustrada, por Carlos Gagini y como director Próspero Calderón. El Partido Liberal, editado por Raimundo Verdugo Toruño, bisemanal, “rojo”, “come curas”, según se etiquetó.
El Foro, órgano del Colegio de Abogados hecho por Jorge Muñoz y A. Anselmo Castro. La Razón, por Nicolás Echavarría, liberal pensador. El Liberal Democrático, de Cartago, por Carlos Francisco Salazar. El Anunciador, por O. Pacheco, órgano de los intereses de la Librería Española. El Obrero, por Miguel Salazar. El Eco católico y La Unión Católica, por José María Sánchez, estimado “ultramontanos”.
Sobre esta lista, el 7 de noviembre, el periódico La Prensa Libre, bajo el título “La idea”, aclaró: “Prescindimos entrar en comentarios respecto a la clasificación que El Imparcial hace de los demás colegas de la prensa, y por lo que nos toca, declaramos que somos liberales-constitucionales, por exigirlo así nuestros principios, que algo se separan de la Constitución, por cuanto ella no contiene todos los que profesamos”.
Malos vientos pudieron correrle a esta más antigua asociación de prensa costarricense, a raíz de los cotidianos enfrentamientos religiosos de entonces.
Los acérrimos problemas entre prensa pro católica y los periodistas liberales, originados desde la expulsión de Costa Rica del obispo Bernardo Thiel, parecían no acabar entre finales del siglo 19 y los albores del 20. Pero conforme fue avanzando esa última centuria, los enfrentamientos disminuyeron en las lides religiosas.
Mas, saltaron a otro grave, cuando los diferentes medios de comunicación se radicalizaron en la arena política.
Unos, a muerte, eran partidarios de Rafael Yglesias o de Ricardo Jiménez. Otros Cleto González o de Alfredo González. Aquellos de Federico Tinoco. Luego, pasaron a las filas de León Cortés, de Calderón Guardia, de Teodoro Picado, de Otilio Ulate, de José Figueres, de Mario Echandi, de Francisco Orlich o de José Joaquín Trejos, etc., etc.
Fue así como llegó 1969, cuando se fundó el Colegio de Periodistas de Costa Rica. Los trabajadores de la prensa de entonces tuvieron que enfrentar la oposición de una parte de los patronos de los medios, quienes consideraban innecesaria dicha agrupación profesional.
También hubo oposición de cierto sector de profesores de la Universidad de Costa Rica, quienes se debatían en que era primero “el huevo o la gallina”, en cuanto a la creación de la Escuela de Periodismo o del Colegio de Periodistas.
Pero, el aporte positivo del rector don Carlos Monge Alfaro y de “Cacayo” Castro, entonces director del matutino La Nación y Presidente de la Asociación de Prensa de Costa Rica (APCR), fueron determinantes para establecer dicha escuela.
En aquellos días, la lucha de los periodistas se concentró en el plano gremial y profesional. Con ayuda de los presidentes de la República, Prof. José Joaquín Trejos y Lic. Daniel Oduber, lograron al fin firmar las leyes de creación del Colegio y de su respectiva financiación.
Paralelamente, se impulsó la creación del Sindicato Nacional de Periodistas, entidad que fue el verdadero motor del Colegio, en sus primeros años de arraigo.
123 años después de la creación de la Asociación de la Prensa más antigua, el Colegio de Periodistas de Costa Rica, 45 años después de fundado, está ahora bajo la presidencia del Dr. Marlon Mora, completamente consolidado con más de 3.000 colegiados en diferentes áreas de la Comunicación Colectiva.





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