De colega a colega
Luis Diego Zúñiga G. Colaborador de Primera Plana | Martes 9 de Septiembre, 2014
Dependen entre sí para lograr sus intereses particulares pero la relación no siempre es la desable. En el "matrimonio" entre las oficinas de prensa y los medios de comunicación los desacuerdos se presentan a diario.
Los roces se generan por diversas razones: la falta de conocimiento de las agendas mediáticas por parte de las oficinas de prensa y la pasividad para brindar respuestas oportunas a las solicitudes de los periodistas, así como la incomprensión de estos hacia los comunicadores institucionales que dependen de la declaración de un jerarca no siempre disponible, o del visto bueno de sus superiores para otorgar una información.
La tensión que se genera no beneficia a ninguna de las partes y ahí surge la pregunta de qué hacer para lograr una relación armoniosa a pesar de los escollos normales en el intercambio propio de los procesos de comunicación. Primera Plana conversó representantes de ambas partes para conocer su opinión y experiencias.
Para Alexis Rojas, Director de NC11, eso va a depender de que las personas que trabajan en las oficinas de prensa entiendan la labor propia de un medio de comunicación, cuya dinámica de trabajo está siempre apegada a la inmediatez y condicionada por los cierres de edición.
“Si yo necesito hablar con un funcionario es porque lo necesito ya y no por capricho mío, porque el periodista trabaja con un horario y tiene que entregar sus notas a tiempo, sobre todo cuando se trata de radio y televisión”, opina el periodista.
Rojas recalca que cada medio de comunicación tiene su línea editorial y su enfoque para abordar la noticia y las jefaturas de prensa de las instituciones no miran esa distinción y creen que todos los medios trabajan igual.
"Ellos no se acoplan a nosotros sino que quieren que nos acoplemos a sus condiciones y así no funciona" afirma. Rojas es del criterio de que la prioridad para una jefatura de prensa es brindar accesibilidad de los periodistas en el momento en que el medio lo requiera.
La otra acera
El jefe de comunicación de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Diego Coto, difiere de esta posición pues asegura que si bien es cierto ellos deben tener una relación estrecha con los medios de comunicación, conocer su trabajo y entender su posición, las oficinas de prensa no trabajan en función de los medios de comunicación. “Nuestro deber es con la organización para la cual trabajamos”, enfatiza.
Esto no significa que no se muevan para resolver las solicitudes de los periodistas en el menor tiempo posible, sin embargo muchas veces no se le puede dar la respuesta a un comunicador en el tiempo que este desea porque la persona encargada de emitir el criterio o brindar la información no siempre está disponible.
Basado en su experiencia corporativa Coto sostiene que los problemas con los periodistas de medios son muy pocos y los que se presentan se deben a la falta de conocimiento de la dinámica de la institución, entonces solicitan las cosas como imponiendo y dando órdenes y no de una forma respetuosa y con el tiempo necesario.
Marisel Rodríguez, jefe de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), concuerda con Coto, pues asevera que los directores tienen obligaciones propias de su cargo que deben cumplir antes que atender a los medios.
Los periodistas de televisión son los que se enojan con más frecuencia cuando no se les puede coordinar una entrevista. Rodríguez manifiesta que ha recibido mensajes groseros en su celular por parte de colegas, pero también destaca que hay otros mucho más comprensivos y tratan de negociar la solicitud para otro momento del día.
La comunicadora del OIJ, quien también ha laborado en medios escritos, cuenta que hace tres años, cuando tomó las riendas de la jefatura de prensa, instruyó a los jerarcas acerca de la premura de la información y comenzaron a trabajar en una forma más coordinada con los medios luego de realizar un sondeo entre todos acerca de los cierres de edición y las horas más convenientes para realizar las conferencias de prensa.
En opinión de Alexis Rojas, director de NC11, el problema a la hora de buscar información se agrava cuando se investigan casos de corrupción o escándalos en la administración pública, pues de lo contrario son las mismas instituciones las que convocan a las conferencias de prensa.
"Los periodistas maduros y que conocen el training de los medios de comunicación entienden que no andamos buscando el punto negro en la hoja blanca, lo que andábamos buscando no es dejar en mal a la institución o al funcionario, sino el aporte de la fuente de información para que las notas salgan equilibradas, con las dos versiones de los hechos”, explica.
Rojas no generaliza ni tacha a todas las oficinas de comunicación como deficientes, pero sí cree que a muchas les falta el manejo de la espontaneidad y la inmediatez y en ocasiones se carece de una relación de confianza y profesionalismo entre los comunicadores institucionales y los jerarcas respectivos.
Sobre el nivel de confianza con los jerarcas Diego Coto, jefe de prensa de la CCSS, coincide con Alexis Rojas en la teoría, pero asegura que en la práctica es mucho más complicado. “Cada jerarca es un mundo aparte, viene con sus objetivos, con su gente y a veces no tienen la apertura con el personal que trabaja en la institución. En nuestro caso siempre tenemos una relación muy estrecha con ellos, pero también debemos entender que las personas en las organizaciones tienen sus agendas, sus funciones y debemos acomodar eso con los medios de comunicación”.
Compresión mutua
Para Mauricio López, editor corporativo de La República, el sentido de premura se da en ambos lados y este depende de los intereses de cada quien. No considera que ninguna de las partes deba amoldarse a los términos de la contraparte, sino que el tema estriba en la paciencia y el respeto para la convivencia diaria.
La Republica -asegura- no mantiene una relación tirante con las oficinas de prensa pues el medio se enfoca más en el análisis y la crítica, contrario a otros medios que buscan la inmediatez.
López es respetuoso de la línea de trabajo de sus colegas y asegura que cada quien conoce a lo que se enfrenta todos los días, pero su concepción estriba en que los periodistas de las oficinas de prensa no están en el deber de estar disponibles y en guardia para el momento en que un medio les solicite algo. Tampoco la prensa está en la obligación de publicar todo lo que las oficinas de comunicación les pida divulgar en el tiempo que estas desean. “Se debe entender que las prioridades de uno, no son necesariamente las del otro”.
El editor corporativo considera que no es sano que un periodista de medios perjudique en una nota a un colega institucional que no le resolvió una solicitud cuando tenía una premura de tiempo, ya que esto va a dañar la relación y para futuras necesidades de búsquedas de información o de contactos es posible que la fuente vaya a estar indispuesta a colaborar. El caso cambia si el periodista logra comprobar que -por ejemplo- después de tres semanas realizando llamadas telefónicas y enviando correos la contraparte no le ha resuelto su solicitud.
Los comunicadores institucionales dependen de la revisión de un presidente ejecutivo o gerente antes de emitir una información la cual en la mayoría de los casos no es inmediata y se piensa erróneamente que son lerdos o no quieren suministrar los datos, por lo que hay que encontrar un punto de equilibrio con la inmediatez que requiere el medio masivo, considera Marylin Batista, Directora de la Prensa Libre.
Batista -quien también dirigió su propia oficina de relaciones públicas- balancea su criterio pues expresa que es injusto que un medio solicite una información con media hora antes del cierre, pero también lo es hacer una petitoria desde tempranas horas de la mañana y no obtener una respuesta al final de la tarde.
El éxito de una oficina de prensa radica en la eficiencia y en que cada colaborador conozca su producto y su servicio, solo así puede tener la capacidad para que el trabajo sea ágil.
Para Batista los problemas se presentan cuando el colega institucional se encuentra perdido porque no sabe dónde buscar la información o a quien solicitarla, pero si conoce a fondo su función será capaz de adelantar la búsqueda de los datos, hallarlos y tenerlos listos a su jefe para que nada más los verifique. “Los periodistas deben especializarse en la entidad donde laboran, si es la CCSS convertirse en un periodista experto en salud, si es un banco convertirse en un comunicador sobre asuntos financieros".
La directora de La Prensa Libre señala como aspecto que molesta a los periodistas de los medios, y que es recurrente, cuando se solicitan datos estadísticos y el periodista de la oficina le indica que no los tienen recopilados.
Finalmente considera que no hay solicitudes imposibles de gestionar y que cuando un periodista institucional contesta que es difícil dar una pronta respuesta, este pierde credibilidad.






