Histórico

Más empleos en vez de menos estudio

| Lunes 14 de Enero, 2013

MAS EMPLEOS EN VEZ DE MENOS ESTUDIO Mario Garita Brenes [email protected] ¿Quién me quitará el gusto por las letras? De niño mis papás dieron mucha importancia a que yo aprendiera a leer. Más tarde me incliné por estudiar periodismo. No significa, claro, que ellos quisieran programarme para que yo fuera periodista, aunque en la realidad esta fuera la consecuencia de esa formación inicial. Tal vez, si se hubieran preocupado más por buscar para mí una sólida formación en música, este escrito, hoy, sería canción. ¿Pueden los padres de familia programar a sus hijos a su antojo para que estudien una carrera? Yo creo que sí es posible. No lo creo, eso sí, ni conveniente, ni moralmente aceptable. Creo que cada quién debe procurar para sus hijos la educación más variada de acuerdo a sus posibilidades, para que luego ellos elijan libremente su futuro laboral. Algunas personas, sin embargo, abogan por que el Estado intervenga para reducir la cantidad de estudiantes que se gradúan de ciertas carreras por considerar que el mercado está saturado. ¡Grave error! El mercado consta de dos actores esenciales: la oferta y la demanda. Este punto de vista, considera que lo más conveniente es que el país manipule las preferencias de los ciudadanos para trasladar la demanda de ciertos empleos hacia otros donde exista una mayor oferta. En consecuencia, las profesiones que capacitan al personal calificado para esas labores, se estancarían, dejando la situación del desempleo en esas ramas tal y como está, o bien, aumentaría el subempleo, reduciendo, por ende, la capacidad económica de los trabajadores. Esa visión contempla, justificadamente, a un Estado incapaz y mediocre, que no puede nunca crear oportunidades, pero es también una visión conformista y perezosa. La otra solución se encuentra en aumentar la oferta de empleo en las ramas profesionales que se encuentran saturadas hasta lograr absorber el exceso de demanda por parte de los profesionales. Esto mantendría la situación económica de las personas y mejoraría la productividad; incentivaría el estudio y aumentaría el bienestar general. Así como los padres de familia no deben manipular a sus hijos para que estudien una u otra profesión, el Estado, ni ninguna otra institución, tampoco debería nunca de violentar la independencia de sus ciudadanos para elegir el camino profesional de su preferencia. Más bien, debería de ocuparse en crear oportunidades para que éstos desarrollen al máximo sus habilidades. ¿Quién me quitará el gusto por las letras? Nadie, porque las personas no somos máquinas programables; tenemos sueños e ilusiones que caminan de la mano de nuestras decisiones vocacionales. Las decisiones que se tomen bajo este enfoque que solo ve "saturación" de las carreras y es ciego a la falta de empleos, desembocarían muy probablemente en la desaceleración del progreso a nivel nacional, dejarían el desempleo igual y bajarían los ingresos de los trabajadores. Yo no tengo la solución aún, pero sí tengo por seguro que el camino a seguir no pasa por imponer carreras profesionales a la gente como si fueran robots programables, sino más bien en crear más oportunidades para los profesionales que ya están en la calle viviendo y sufriendo el desempleo y el subempleo.